La apertura al exterior ha incidido de manera fundamental en el desarrollo científico, tecnológico y económico de México. Recordemos por ejemplo que, en 1936, Daniel Cosío Villegas, en su posición de encargado de negocios de la representación diplomática de México en Portugal, advertía sobre la importancia de abrir el país al talento científico español como una forma de impulsar la vanguardia del pensamiento en el país. Un año más tarde, Lázaro Cárdenas del Río, en una notable acción diplomática, permitió a miles de españoles, entre los que se contaban numerosos científicos, integrarse a nuestro país de manera solidaria. El Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica son hoy en día un claro legado de esta apertura internacional.

Más adelante, en 1986, México abrió su economía al mundo a partir de su adhesión al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT, por su sigla en inglés). Desde entonces, México ha profundizado su relación con el exterior y, sobre todo, ha creado numerosos vasos comunicantes con las principales industrias manufactureras a nivel mundial. En los últimos 10 años, México ha recibido en promedio 30,000 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa cada año, principalmente en el sector manufacturero —cinco veces más que en servicios financieros— consolidándose en esta materia como líder indiscutible en América Latina.

Así, la apertura al mundo no sólo ha impulsado la fundación de prestigiadas instituciones en el país, sino que también ha sido y es un instrumento poderoso para la aceleración del desarrollo económico nacional y la transferencia tecnológica. Las cadenas globales de proveeduría o de valor representan quizás el mejor ejemplo de estos beneficios. Al formar parte de ellas, el país automáticamente tiene acceso a las mejores prácticas empresariales y a la tecnología de vanguardia. Siendo parte integral de la cadena, el reto consiste en ascender hacia actividades de mayor valor agregado. No participar en ella es una clara limitante en el contexto global.

ProMéxico, como la entidad pública responsable de la atracción de inversiones al país, ha impulsado activamente el aprovechamiento de las cadenas globales de valor en beneficio de México. Recientemente, hemos realizado sinergias con la principal agencia de promoción comercial de Japón y la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria en la organización de encuentros de negocios enfocados en pymes mexicanas, cuyo objetivo principal es sustituir importaciones en procesos industriales de alto valor agregado. Adicionalmente, el próximo mes de septiembre llevaremos a cabo un encuentro de negocios en las oficinas centrales de ProMéxico organizado de manera conjunta con la sección comercial de la Embajada de Canadá en México y dirigido a empresas de proveeduría directa en procesos industriales como estampados, maquinados e inyección de plástico.

Los resultados de esta labor institucional hablan por sí solos. Del 2013 a la fecha, se han apoyado a más de 320 empresas pymes, todas ellas fabricantes de partes y componentes para las industrias automotriz, aeroespacial, metalmecánica, eléctrico-electrónica y de electrodomésticos, a través de su participación en los encuentros de negocios de ProMéxico. Por su parte, en este mismo periodo se colaboró con más de 70 grandes empresas exportadoras localizadas en el país, las cuales reportaron una compra estimada superior a 600 millones de dólares como resultado de su participación en estos eventos.

El éxito alcanzado por ProMéxico no ha sido una tarea sencilla. Ha requerido una compleja actividad institucional que ha involucrado una estrecha colaboración con las empresas para trabajar coordinadamente en el desarrollo de proveeduría local. Nuestros especialistas técnicos también han sido actores relevantes para lograr este objetivo. A través de ellos, se han podido identificar los nichos de mercado de mayor valor agregado en las diferentes industrias globales con el fin de elaborar una estrategia nacional de atracción de inversiones y de aprovechamiento de las cadenas globales de valor a favor de México.

La apertura al mundo no ofrece soluciones mágicas. Pero es una forma muy efectiva para interactuar con las mejores prácticas internacionales y aprovechar la llegada de inversiones de alto valor agregado para desarrollar el ecosistema productivo y tecnológico del país. Destacar en el exterior es siempre más difícil que hacerlo dentro de casa, pero ciertamente es más sustentable. ProMéxico es una institución pública moderna, profundamente comprometida con el país, que busca siempre colocar a México en la primera fila del concierto mundial. Y hoy podemos decir con orgullo que nuestro país está a la altura de los mejores.

*El autor es director ejecutivo en la Unidad de Desarrollo Sectorial de ProMéxico.