Estamos abrumados por la comentocracia de los innumerables problemas de coyuntura, sumados a la lucha electoral que a pesar de la veda ya llegó. Es un tiempo de oportunidades y podría permitir el planteamiento de proyectos orientados a lo que es esencial para el país, el desarrollo económico y social. México tiene experiencia de todo: inflación, restricción económica, crisis por importación de problemas externos, dependencia, expansión económica. Si bien observamos de cerca lo que hacen otros países, aquí ya hemos experimentado situaciones similares, como el problema griego. Tuvimos en el pasado una exitosa gestión de reestructuración de la deuda externa que permitió recuperar el crecimiento económico.

También es cierto que cada vez es más difícil que las economías de los países crezcan a tasas altas, excepto en los países asiáticos que tienen a la economía mundial como su mercado, que cubren con bienes y servicios a precios bajos por el masivo volumen de producción y por tecnologías de alta productividad. A diferencia de estos países, los europeos y EU tienen enormes dificultades, sobre todo porque no han tenido los resultados esperados con la inyección que hicieron de recursos públicos. Estas referencias son necesarias de considerar para no creer que es fácil y posible operar una política de desarrollo económico y social. No estamos aislados y la globalización es el foco que atrae a todo.

El desarrollo económico y social es una cuestión política, independientemente de sus aspectos técnicos. Implica modernizar al Estado para hacerlo más eficaz y previsible, que genere confianza, que impida que el miedo se convierta en pánico o que la audacia favorezca la irresponsabilidad. El papel del Estado no debe ser ni el mínimo ni el máximo, sino el óptimo. El problema del presente es que vivimos tiempos de austeridad. Esto plantea la necesidad de realizar muchas medidas articuladas entre sí, para no producir un caos que rompa la estabilidad.

Cada vez es más evidente que emprender una política de desarrollo económico y social es de toda la sociedad, del gobierno, de los empresarios, de los sindicatos, de los medios de comunicación, de los partidos políticos y de muchos más. Tenemos que hacer muchas reformas porque seguimos siendo muy dependientes de la importación y de la inversión de las economías desarrolladas.