San José del Cabo, BCS. Evidencias contundentes e irrebatibles sobre la urgencia de trabajar más consistentemente para atacar la epidemia que está matando a los mexicanos se presentaron en el Foro de Alto Nivel sobre Estrategias de Prevención y Tratamiento de la Diabetes en México, que se desarrolló en este centro turístico el fin de semana.

Auspiciado por la Fundación Idea con el patrocinio del Laboratorio Lilly, en el evento se dieron muchos datos, pero uno que conmocionó a los asistentes -todos expertos en el tema- fue el cálculo de la carga económica que hoy representa la diabetes para México: supera ya los 7,784.2 millones de dólares anuales. Es decir, para atender esta epidemia los mexicanos debemos dedicar una proporción importante de lo que vale toda la producción nacional (0.8 del PIB).

Y el logro de haber llegado a esta cifra es que conjunta tanto el gasto institucional como el gasto de bolsillo y el de las familias, así también los costos directos como los indirectos, estos últimos nada fáciles de medir.

El investigador Armando Arredondo, del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) enfocado desde hace años en estas mediciones en torno a la diabetes, comprobó con números que aunque el costo de la diabetes se reparte entre pacientes, familiares e instituciones, el mayor peso de la carga -directa e indirecta- de la diabetes lo llevan las familias.

Sus mediciones le llevaron a calcular que el costo directo de la diabetes se estima en unos 3,432.2 millones de dólares, sumando aquí consulta, diagnóstico, medicamentos, hospitalización, así como la atención de complicaciones.

Pero mayor aún es el costo indirecto de esta epidemia: suma más de 4,352 millones de dólares, incluyendo aquí los costos por mortalidad prematura y por discapacidad temporal, pero ante todo los costos por discapacidad permanente que son los más elevados para la sociedad.

El estudio de Arredondo asevera otra cosa: que la diabetes en México sigue creciendo. Y más aún, que el costo crece más del doble de lo que aumentan los casos. La carga epidemiológica entre el 2009 y el 2012 crecerá a un ritmo de 13%, mientras que el costo en ese lapso aumentará 29 por ciento.

Otro punto es que 92% del dinero se va para atender la demanda de pacientes no controlados, es decir, con complicaciones y sólo 8% es para los controlados. O sea que el problema más fuerte está en el descontrol, por eso es vital el papel de la prevención. Sólo con prevención podrá cambiarse la tendencia. No hay de otra. Si los que definen el presupuesto no incrementan el dinero en prevención, la carga se elevará.

Si algo quedó claro en el foro de este fin de semana es que se tiene claro el panorama de lo que debe hacerse; se tienen todos los elementos y las evidencias para invertir y desarrollar más acciones de promoción y prevención; se tiene la logística, y la tecnología abre una gama enorme de oportunidades. Lo que falta es voluntad política y mostrar con hechos, no con palabras, que prevenir y promover el cuidado de la salud es prioridad. Y será realmente prioridad cuando se refleje en el presupuesto que se le dedica.

Gobierno del DF, aliado con Instituto Carlos Slim

Entre las novedades presentadas en este Foro fue que el Gobierno del Distrito Federal, a cargo de Marcelo Ebrard, se ha aliado al Instituto Carlos Slim de la Salud, comandado por Roberto Tapia, para su proyecto de clínicas de primer contacto en la red del Metro. Ya abrieron 15 y prevén llegar a 24 clínicas en las estaciones del Metro, donde se tomarán índices y se promoverán acciones preventivas y de cuidado de la salud de los capitalinos.

Piden reingeniería total del Seguro Popular

Por cierto que Roberto Tapia puso en la mesa la impresionante falta de transparencia en el mercado de medicamentos y su distribución. Y una cosa más: la necesidad de que el Seguro Popular deje de ser el mayor negocio de los gobiernos estatales. Se ha convertido, dijo, en un esquema perverso donde lo importante es tener afiliados sin obligación alguna para los estados de demostrar avances o resultados en la atención; urge que haya incentivos y transparencia que muestren, por ejemplo, cuántos diabéticos están de verdad controlados en cada entidad.

mrcoronel@eleconomista.com.mx