Los mandatarios locales del PRI pensarían que regresaron los buenos tiempos para obtener jugosos presupuestos solicitados en su peregrinar a la capital.

Para una gran mayoría de mexicanos, cansados de los pleitos entre los políticos, es oxígeno puro ver cómo pueden convivir y pactar los presidentes de los partidos políticos con el gobierno federal y cómo esos acuerdos sí se pueden transformar en discusiones legislativas fructíferas.

No es menos machito el Presidente del PRD porque firme el Pacto por México ni es un traicionero el líder del PAN por pactar con el gobierno que los sacó de Los Pinos.

No implica, eso sí, que panistas, perredistas y hasta priístas se conviertan simplemente en corifeos y paleros de todo lo que les diga la casa presidencial. Están en todo su derecho de oponerse y hacer contrapropuestas, porque para eso también los partidos políticos gobiernan desde el Poder Legislativo. No se acabarán las voces que reprueban los acuerdos, los arreglos, los pactos, las negociaciones, por la simple razón de que viven precisamente de eso, de descalificar a los demás. Sueñan con el día en que puedan descomponer la estabilidad, porque de ese caos sacarían ellos el mejor provecho para su causa.

Ciertamente la Ley de Ingresos transitó el camino legislativo en un tiempo récord, pocas veces visto en los tiempos de la ausencia de las mayorías absolutas. Pero tampoco es para llamarse a la sorpresa, cuando un presupuesto casi idéntico fue aprobado el año pasado.

Ahora, el Presupuesto de Egresos debe transitar sin mayores complicaciones, más allá de los cabildeos y jaloneos propios del ejercicio de tanto dinero.

De hecho, desde la semana pasada, cuando se recibieron las cartas a Santa Claus, por parte de las diferentes entidades con derecho a una partida presupuestal, el cabildeo y la presión política se dejó sentir entre los diputados que conocían los diferentes proyectos de gasto.

El gobierno federal va llegando y a diferencia de otras administraciones más sueltas en sus cabildeos individuales, como la de Vicente Fox, en esta ocasión hay una trinidad política que controla muy bien el funcionamiento del aparato del Ejecutivo.

Además, vienen llegando y no les queda más opción que tener presupuestos más cercanos a la continuidad de la administración pasada que rediseños profundos.

Entre los pocos cambios radicales que se plantean por ahora está la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública, que tampoco anticipa un cambio radical en el presupuesto del próximo año, en lo que se logra la reorganización.

Los representantes de estados y municipios podrían tener una historia diferente. Los mandatarios locales tricolores podrán pensar que regresaron los buenos tiempos de realizar una peregrinación a rendir culto al poder máximo de la capital, a cambio de obtener las bendiciones presupuestales solicitadas.

Muchos de estos cabildeadores, al parecer, tendrán éxito en sus gestiones de aumento presupuestal. Mientras que los propios legisladores ni siquiera se deben de tomar la molestia de preocuparse por sus recursos, pues ellos sólos proponen y disponen. Para el próximo año quieren 10% de aumento en su presupuesto, para llegar a casi 12,000 millones de pesos. ¿Alguien quiere apostar en contra de que lo aprueben?

No hay pues mucho que cambiarle al paquete de gastos de la Federación, porque los que llegan no han tenido realmente tiempo de aplicar modificaciones a la estructura y operación del aparato gubernamental.

Así que no habría por qué pensar que este paquete económico no deba salir a tiempo de la Cámara de Diputados. No es criticable que incluso esta misma semana suba al pleno y que para antes de la Nochebuena el paquete completo esté ya aprobado.

Tienen el incentivo inconfesable, pero predecible, de que los diputados se quieren ir de vacaciones. Llevan tres meses trabajando, ya se metieron a la bolsa 50,000 pesos de aguinaldo y deben ser pocos los que no quisieran estar en su tierra festejando con sus seres queridos. Ya veremos una discusión importante del tema presupuestal cuando toque el turno de elaborar el paquete económico para el 2014. Porque ese paquete ya deberá tener todo el toque de esta administración, incluidos los cambios estructurales que se supone se intentarán durante el 2013. Ésa sí será una discusión intensa, porque los partidos políticos que acepten pagar su tajada del costo político de eventuales reformas como la energética o la fiscal, querrán tener algún beneficio para sus causas. Así que, por lo pronto, la inercia se encargará de sacar adelante rápidamente el paquete económico del 2013.

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