Calma Coita. ¡Ya ganamos! , suelta -en ánimo conciliatorio- Manuel El Güero Velasco Coello. Acaba de rendir protesta como Gobernador y en su primer mensaje al pueblo de Chiapas, el joven político (tiene apenas 32 años) oficia con vetustos rituales. Entre los testigos de su unción está la exsenadora María Elena Orantes, quien dejó el PRI para abanderar a la izquierda en la contienda por la gubernatura. Y también, el panista Emmanuel Nivón y Marcela Bonilla, quien abanderó al Orgullo Chiapas, partido local que muchos consideraban un invento de Juan Sabines para minar la fuerza del lopezobradorismo en esta entidad. En las gradas de Polyforum Mesoamericano, declarado recinto oficial del Congreso del estado, comienza una medrosa rechifla.

Es la primera manifestación realmente emotiva de los casi 5,000 invitados a la ceremonia solemne, que durante las dos horas anteriores han permanecido silentes, apáticos. Adentro del auditorio, nada de porras. Sólo aplausos... en la explanada, un millar de fervientes simpatizantes de El Güero han pasado la mañana en espera de su nuevo Gobernador. Allá están la música, las porras. La sesión, citada a las 12 del día por el diputado Noé Castañón, líder del Congreso, arrancó sin contratiempos.

Tres horas antes, en el vestíbulo del Palacio Legislativo, Sabines entrega el bastón de mando a Velasco Coello. El Gobernador saliente rompe las formas y decide tampoco no presentarse a la toma de protesta. El nuevo Mandatario, por lo contrario, actúa como los políticos de antaño. Hace esperar 45 minutos a los diputados locales, mientras se da un baño de pueblo, acompañado por la flamante secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, quien acude a Tuxtla Gutiérrez con la representación presidencial. A tumbos, El Güero y Robles ingresan al auditorio. En la primera fila aguardan los invitados especiales -entre ellos 16 gobernadores, dos mandatarios electos y medio centenar de legisladores federales, entre quienes destacan los líderes del PRD en San Lázaro, Silvano Aureoles, y en el Senado, Miguel Barbosa- y a todos saluda efusivamente. Otra media hora...

Después del ritual protocolario, Velasco inicia la lectura de su mensaje. Y dedica media hora a saludar a las personalidades que han respaldado al Proyecto Chiapas, que no es otro más que llevarlo dentro de seis años a la candidatura presidencial, como él mismo ha comentado con sus amigos más cercanos, esos que cariñosamente le llaman Melón. Allí están casi todos: el exgobernador Jorge de la Vega Domínguez, su padrino de bautizo, y el diputado Manlio Fabio Beltrones, quien en las últimas épocas lo ha protegido y guiado; el senador perredista Manuel Camacho Solís, a quien no llama tío como sí hace con el empresario Jaime Camil; sus hermanos del Partido Verde, Jorge Emilio González y Arturo Escobar, y la cantante Anahí Puente, quien junto con el director de Proyecto 40, Luis Armando Melgar, cosechan los aplausos más sonoros de la jornada.

Para su amigo, el exgobernador Sabines Guerrero, sólo elogios. Su labor social, política y de infraestructura han fortalecido el desarrollo de Chiapas y de los chiapanecos. Su obra es un legado humanista .

Del brete económico que atraviesa la entidad, nada. Crisis que se nota en el pobre despliegue multimedia dentro del recinto legislativo. Apenas dos pantallas al interior, para que el auditorio pueda seguir la señal de la televisión estatal.

Sin teleprompter, Velasco Coello lee atropelladamente. Sin énfasis, ratifica su compromiso de encabezar un gobierno de coalición, propone firmar -a la usanza de Pacto por México- un acuerdo estatal que garantice el desarrollo y la grandeza de Chiapas, y proscribe los gastos innecesarios y suntuosos .

Un gobierno austero, anuncia. Predica con el ejemplo: reducirá a la mitad el salario que percibe el Gobernador y anuncia un ajuste -a la baja- del gasto corriente. Entre la conciliación y la parsimonia. Eso explica el saludo que mandó al movimiento zapatista y el reconocimiento que hizo a las Juntas de Buen Gobierno que de manera autónoma gobiernan en una extensa región de la entidad, por sus grandes aportaciones políticas y culturales .

Buen hijo, amigo incondicional y aliado cumplidor, Velasco Coello presume de su trayectoria de dos sexenios en la política profesional. En ese lapso ha pasado por el Congreso local, por San Lázaro y por Xicoténcatl, antes de ser nominado por una alianza que involucró al PRI, al Partido Verde y a Nueva Alianza. En las elecciones del 1 de julio, concurrentes a la federal, consiguió 1.1 millones de votos...

Velasco Coello aún necesita mejorar su oratoria y afinar su propuesta política. Sobre todo, debe asesorarse mejor y dejar de copiar fórmulas muy agotadas, como el credo que formuló después de rendir protesta, una burda copia de los discursos de John F. Kennedy. Un posicionamiento con un claro mensaje al futuro. Vamos a demostrar que los jóvenes estamos listos para gobernar... y gobernar bien , sentenció, rayando en la pedantería, los jóvenes lucharemos para ver a Chiapas tomando la estafeta de una nueva era, anunciada por la gran civilización maya. Por eso, desde la frontera sur, desde la tierra donde comienza la patria, invitamos a los jóvenes de Chiapas y de México a construir y colocar las bases de una nueva época; una nueva era. La era de una nueva generación .

Una nueva generación que sin los viejos priístas simplemente serían nada. Y no es casualidad que el Proyecto Chiapas cuente con dos poderosos padrinos: Manlio Fabio Beltrones y el expresidente Carlos Salinas de Gortari.

[email protected]