Hacia finales de enero de cada año, la idílica población de Davos, en los Alpes de Suiza, se convierte en punto de encuentro de jefes de Estado y de gobierno, personalidades de alto nivel, directivos de organismos internacionales, líderes empresariales, artistas renombrados y formadores de opinión. El Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), fundado en 1971, se ha consolidado en estas últimas cuatro décadas como uno de los principales foros de análisis y discusión de temas de actualidad y relevancia de la agenda global.

En esta edición del WEF, celebrada del 21 al 24 de enero, el lema seleccionado fue El nuevo contexto global . Durante cuatro días de intensas sesiones de trabajo, se debatieron las profundas transformaciones políticas, económicas, sociales y tecnológicas que han puesto en tela de juicio los parámetros que hasta ahora han prevalecido en el escenario mundial, con implicaciones para el proceso de toma de decisiones.

En los debates del foro, destacaron temas como el impacto sistémico de las profundas fisuras geopolíticas, el terrorismo, la erosión de la confianza en instituciones públicas y privadas, así como el deterioro del diálogo entre gobiernos y empresas. Por otro lado, la caída de los precios del petróleo y la turbulencia en el mercado de divisas, en particular la reciente apreciación del franco suizo frente al euro, constituyeron el contexto en el que se desarrolló el encuentro.

Se discutieron las perspectivas de la política monetaria, el futuro de la zona euro, la desigualdad del ingreso y la pobreza.

Asimismo, se abordaron los avances científicos y tecnológicos, los retos del manejo de bienes globales, tales como los recursos naturales y el espacio cibernético. Otros aspectos de importante atención fueron las repercusiones ecológicas, sociales y empresariales del cambio climático, el desempleo juvenil y el cambio generacional de sociedades basadas en valores compartidos a aquéllas motivadas por intereses, así como del surgimiento de tendencias sectarias, populistas, nacionalistas y estatistas. Entre los temas focales se debatieron también la escasez de recursos, la criminalidad global y la igualdad de género. El WEF sirvió este año como plataforma para consolidar la confianza, la cooperación y la solidaridad.

En esta ocasión, México estuvo representado por una delegación de alto nivel encabezada por los secretarios de Economía, Energía y Turismo, acompañados, entre otros, por los titulares de Pemex, CFE, ProMéxico y Amexcid, así como el gobernador del Banco de México. Asimismo, se contó con la presencia de un grupo de prominentes empresarios, entre ellos los presidentes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y del Consejo Nacional Agropecuario (CNA).

En sus respectivas participaciones en paneles de discusión y encuentros bilaterales, los representantes mexicanos aprovecharon la plataforma del WEF para difundir los avances en la instrumentación de las reformas estructurales en México, especialmente en el sector energético, así como promover a nuestro país como un actor con responsabilidad global y un destino seguro para inversiones, comercio y turismo. Mención especial merece el hecho de que México fue el anfitrión de la comida de clausura del evento, una oportunidad privilegiada para destacar la riqueza y variedad de la gastronomía mexicana, declarada por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad.

Cabe destacar que la reunión de Davos coincidió con la conmemoración del 70 aniversario de las relaciones diplomáticas entre México y Suiza, cuyo programa de actividades de promoción de la imagen de nuestro país en materia política, económica y cultural, se desarrollará a lo largo del 2015 y el 2016.

*Embajador de México en la Confederación Suiza