Dado que el recorte presupuestal para el próximo año incluyó al sector salud, con todo y que ya se había recortado significativamente en este 2015 agravando las carencias existentes, hay asociaciones de pacientes que manifiestan su preocupación de que el recorte del 2016 tenga un impacto notorio en distintos programas y se resienta en un menor número de población atendida.

En particular preocupa el caso de los pacientes con insuficiencia renal cuyo número se sigue incrementando en forma imparable. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, en México aproximadamente 12 millones de personas padecen la enfermedad renal en etapas tempranas. Y alrededor de 160,000 se encuentran en etapas avanzadas, es decir que requieren terapia de sustitución renal.

El gran problema es que de los que están en etapa avanzada, una proporción muy baja es la que recibe tratamiento sustitutivo. El riesgo, consideran representantes de Asociación ALE y de la Federación Mexicana de Enfermos y Trasplantados Renales (Femetre), es que el número de pacientes tratados se reduzca aún más por la insuficiencia de recursos.

De hecho, el presidente de Fundación ALE, Carlos Castro, advierte que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que lleva Antonio González Anaya –y que atiende dos terceras partes de los pacientes renales en México–, está reduciendo desde hace tiempo el tratamiento de Diálisis Peritoneal Automatizada (DPA) con el argumento de que tiene que reducir costos.

Lo delicado es que este tipo de diálisis es justamente el que permite mayor calidad de vida al paciente renal y ser productivo pues es la opción que le permite desintoxicarse desde su casa durante la noche y seguir haciendo sus actividades en el día, en vez de tener que hacerlo varias veces al día o tener que trasladarse a un centro de hemodiálisis que es la otra alternativa de sustitución renal.

La enfermedad renal crónica (ERC) en México debe recibir especial atención porque en cualquier momento puede detonar una crisis inmanejable. Dados los elevados índices de prevalencia de hipertensión arterial y diabetes mellitus entre los mexicanos, que son las principales causas de la insuficiencia renal, es inevitable que la ERC se seguirá incrementando. Ante ello debe haber un plan de acción para enfrentar lo que viene.

De acuerdo con un reporte de la Asociación ALE –enfocada a promover los trasplantes renales–, la incidencia de casos de ERC pasó de 2.7 millones a 3.5 millones entre 2010 y 2015. Ello como resultado de que la prevalencia, es decir el número de nuevos casos se incrementa igualmente día a día: en el 2010 hubo 94,500 nuevos casos y en el 2015 se estima serán 140,985.

Lo más grave es que una gran mayoría de los pacientes renales se diagnostican en estadío 5 cuando ya la enfermedad está muy avanzada y la única opción es la terapia sustitutiva de riñón – diálisis peritoneal o hemodiálisis– altamente costosa o el trasplante. Sólo 7% de los pacientes en estadío 5 reciben algún tipo de tratamiento, el resto muere sin ser tratado, calcula Asociación ALE.

Sedesol le entrará a respaldar pacientes renales

Por lo pronto el titular de Sedesol, José Antonio Meade, ya anda vislumbrando con muy buenos ojos un programa para abrir centros de capacitación a pacientes con insuficiencia renal y a diabéticos en comunidades pobres.

Es una propuesta de Asociación Ale para abrir centros de capacitación a fin de atacar en principio el problema de las frecuentes infecciones en pacientes que reciben diálisis, las cuales van muy ligadas a las condiciones de pobreza en que viven los pacientes.

La idea es llevar nefrólogos a capacitar a enfermeras y técnicos que laboran en los centros del país donde se hace diálisis peritoneal para a su vez enseñar a los pacientes a lograr extremas medidas de higiene y cuidado para evitar se les infecte el catéter que es la principal causa de mortalidad en insuficientes renales. Al mismo tiempo serían centros de control de diabetes dado que el diabético muchas veces es o será el mismo paciente de insuficiencia renal.