El Premio Nobel de la Paz 2017 lo obtuvo la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por su sigla en inglés). Desde su creación, esta organización de la sociedad civil promueve la firma de un tratado mundial que prohíba las armas nucleares.

En el 2007, ICAN se funda en Viena y es una coalición integrada por 468 organizaciones de la sociedad civil en más de 100 países. La oficina central sólo tiene tres personas y se aloja en el edificio del Consejo Ecuménico de las Iglesias, cerca de la sede de la ONU en Ginebra.

Su objetivo fundamental es movilizar a la sociedad de todos los países para persuadir y presionar a sus gobiernos de que firmen el tratado, acordado por la ONU, que prohíba las armas nucleares. Se estima que en el mundo existen 15,000 ojivas nucleares y de éstas 5,000 están desplegadas.

La organización tiene un presupuesto anual de 1 millón de euros. Sus fondos vienen de donaciones de gobiernos (Noruega, Suiza, Holanda, Alemania y el Vaticano), la Unión Europea, aportaciones privadas y fundaciones de diversos países.

El comité que otorga este premio señala en su motivación que “vivimos en un mundo donde el riesgo de que se utilicen las armas nucleares es más alto de lo que nunca fue”. Está el conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte y del posible desconocimiento del gobierno de Trump al pacto atómico con Irán.

La gran mayoría de la comunidad internacional está en favor de que se prohíban estas armas, menos los nueve que ya las tienen:  Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, Corea del Norte, India, Pakistán, Israel y los países que integran la OTAN, menos Holanda.

Al final de la Guerra Fría, a principios de los 80, el arsenal de las potencias nucleares sumaba 70,000 ojivas. En el marco del Tratado de No Proliferación Nuclear, que está en vigor desde 1970, redujeron sus arsenales. El esfuerzo de ICAN es que sigan reduciendo, en un plan escalonado, y terminen por acabarse.

Hasta julio del 2017 eran 122 los países que han firmado el Tratado de Abolición de las Armas Nucleares de la ONU. Y 69 los que hasta ahora se han negado a hacerlo. La organización galardonada es quien más trabaja en el mundo para impulsar el acuerdo.

La reacción de Estados Unidos, Rusia y la OTAN al premio otorgado a ICAN ha sido reiterar que no firmarán un acuerdo que elimine las armas nucleares. En su versión, esto no garantiza la seguridad de los estados y la paz mundial. Su estrategia es la de la disuasión nuclear, precisamente al tener armas de este carácter.

Reducir las ojivas nucleares de 70,000 a 15,000 es un logro notable, pero mientras haya armas atómicas la existencia de la humanidad y la tierra estarán en permanente riesgo. La única salida es un acuerdo de los países del club nuclear, para en el futuro terminar con su arsenal. En hacer realidad ese sueño trabaja ICAN.

Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar

Asesor Político

Convicciones

Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.