Con la noticia de la nueva variante del Covid-19, ómicron, surgen varias dudas que una vez más inundan todas las esferas de la actividad humana y si bien no apanican, sí preocupan y nos recuerdan que el mundo aún se encuentra en un estado de fragilidad sanitaria.

Los cambios en la actividad humana durante los últimos 19 meses han acelerado el uso y la necesidad de más y mejores servicios de telecomunicaciones para todos los sectores de la población en prácticamente cada rincón del mundo.

Las preguntas a futuro que aún prevalecen son:

Temporalidad:

Expertos aseguran que virus como el covid y otras amenazas sanitarias similares permanecerán como una constante durante el futuro. ¿Podríamos dar por hecho que el uso de máscaras y demás precauciones serán la norma? ¿Por cuánto tiempo? ¿Cuánto durará el efecto de las vacunas? ¿Debemos reforzar la dosis ad infinitum? ¿Qué derechos como humanos tenemos para decidir esto sin que se bloqueen nuestros derechos básicos?

Escolaridad en línea:

¿Hasta dónde y hasta cuándo prevalecerá la actividad humana en línea sobre la actividad presencial? ¿Cuándo regresará la normalidad a las aulas? ¿Qué efectos tendrá la escolaridad en línea en el desarrollo psicológico y emotivo de niños y jóvenes? ¿Quién será responsable de dictar un balance sano entre actividades escolares en línea, actividades físicas y sociales? ¿Se puede castigar u obligar a los menores a aceptar esta realidad?

Negocios y comercio:

Sin lugar a dudas, el comercio y las actividades de negocio seguirán con tendencia a la alza en línea. ¿Cómo cambiará esto el contexto de los bienes raíces para usos de suelo comerciales y de oficinas? ¿Hacia dónde evolucionarán las inversiones en bienes raíces si estos mercados dejan de crecer? ¿Quién sobrevivirá como comercio presencial? ¿Bajo qué nuevas normas o condiciones para operar?

Entretenimiento:

La pandemia también aceleró exponencialmente el entretenimiento en línea y virtual. ¿Qué pasará con los miles de millones de metros cuadrados ocupados por las salas de cine? ¿Qué pasará con los miles de millones de metros cuadrados ocupados por estadios y auditorios? ¿Realmente estamos preparados como raza a preferir one-on-ones con nuestras pantallas? ¿Hasta qué punto la industria del gaming prevalecerá sobre los juegos de mesa o los más inocentes juegos de vecindad? ¿Los futuros jóvenes y adultos podrán desarrollar aptitudes para socializar sanamente?

Sin lugar a duda estas y muchas más preguntas inundan las mentes de niños, adolescentes y adultos. Empresarios, políticos, académicos, líderes religiosos, personal médico, músicos, actores, deportistas etc. Pero sobre todo, todos los seres humanos, todos con mentes, cuerpos y almas hambrientos de respuestas que quizás hoy nadie sepa.

Antonio Aja

Columnista

Showbiz

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