Es urgente contener la resistencia bacteriana y ello se logra sólo con el uso apropiado del antibiótico. En principio, exigir que la venta sea sólo con receta de por medio o multa de 800,000 pesos. Pero no por urgente el tema, puede olvidarse que es cuestión de políticas integrales de salud y acciones multidisciplinarias.

No pocos países han empezado a abordar el asunto, y ahora México se suma. Pero para que dicho proceso sea exitoso, debe formar parte de una estrategia que promueva no sólo el ámbito regulatorio y de gestión, sino ante todo el educativo. Así lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A principios de este año salió el documento Regulación y Promoción para el Uso Adecuado de Antibióticos en México , resultado de un estudio multidisciplinario donde participaron entre otros el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Funsalud en su capítulo Peninsular y la Facultad de Veterinaria de la UNAM.

Ahí se menciona que hay elevadas tasas de resistencia bacteriana en patógenos transmitidos por alimentos, tales como Salmonella, Escherichia coli y Campylobacter en las carnes crudas.

A Cofepris, de Miguel Ángel Toscano –como si le faltaran asuntos de prioridad nacional-, le toca llevar adelante el tema, y en principio meter al redil a decenas de miles de farmacias. Pero hablamos de integralidad, porque no puede dejar de lado todo el renglón veterinario, donde la medicación de animales de consumo humano también está fuera de control. Y Salud tampoco debe desdeñar una fuerte campaña hacia toda la población.

Los lineamientos para antibióticos en farmacias humanas ya fueron aceptados por la Cofemer. En cuestión de días, se publicará en el Diario Oficial. A partir de ahí contarán 90 días para entrar en vigor las nuevas reglas.

Organizaciones que reúnen a unas 15,000 farmacias independientes ubicadas en su gran mayoría en poblaciones con menos de 20,000 habitantes, dicen que dejarán de vender antibióticos, dado que no les son sostenibles los costos del control.

El problema se torna en económico. Es a la Secretaría de Economía, a cargo de Gerardo Ruiz Mateos, a quien corresponde entrarle para definir salidas.

Las asociaciones de farmacias independientes –las no pertenecientes a alguna de las grandes cadenas como Del Ahorro, Benavides, San Isidro o a supermercados como Wal-Mart y Soriana- están pidiendo precio único para no desaparecer ante las obligaciones impuestas y ante los cortos márgenes y las pequeñas rebanadas con las cuales se han quedado, ante la expansión precisamente de las grandes cadenas.

De hecho, en el Foro de Farmacias Independientes la semana pasada, donde debieron asistir funcionarios de Economía, pero sólo estuvieron los de Cofepris, se premió y aplaudió el Programa de Precio Único que hace un año aplicó Astra Zéneca en toda la República y que fue criticado, pero que, hoy se ve, sí fomentó cierta equidad en el mercado de farmacias.

Pidieron a Ricardo Álvarez Tostado, cabeza de AstraZéneca, empujar al resto de laboratorios a incorporar precios únicos en sus fármacos, pero el directivo prefirió hacer mutis.

Pero el costo de que poblados pequeños empiecen a quedarse sin farmacias también sería sanitario, porque es innegable que por la dispersión poblacional, la farmacia independiente tiene aún un papel estratégico en la atención a la salud.

Cadena Saba

Sin duda Grupo Casa Saba, de Manuel Saba, venía haciendo su guardadito y pensando su estrategia desde hace rato, aunque de verdad bien guardado que se lo tenía...

Con la compra de la chilena Farmacias Ahumada (FASA), Saba se hará no sólo de una marca valiosa como Farmacias Benavides con 710 sucursales en México, sino de otras 530 repartidas en Chile y Perú. Éstas se sumarán a otras 160 que Saba ya tiene en México bajo la marca Farmacias ABC y 96 en Brasil. Es decir, conformará una red de casi 1,500 farmacias y así, será la principal distribuidora y una de las más fuertes cadenas de farmacias.

Definitivamente el mercado farmacéutico en México se está recomponiendo.