Mañana empieza la Cumbre del G-20 en Toronto. Así como hace un año las principales discusiones estaban enfocadas en la crisis del sistema financiero y la solvencia de sus principales instituciones, hoy la discusión estará centrada en la delicada situación de las finanzas públicas de gran parte del mundo desarrollado.

Como preámbulo a la reunión, el Reino Unido anunció una serie de medidas muy enérgicas para enfrentar su creciente déficit público que probablemente sirvan como guía de lo que viene para el resto del mundo desarrollado y principalmente de Europa.

El presupuesto de emergencia anunciado por el canciller Osborne representa sacrificios importantes pero necesarios para que el Reino Unido pueda sanear sus finanzas públicas y sentar las bases para retomar una trayectoria de crecimiento económico sustentable.

El plan contempla una reducción en el déficit público de 10 a 2% del PIB para el 2014-15. Para lograr esta agresiva meta, el plan incluye medidas para reducir el gasto público en 25% y una reforma fiscal de amplio espectro.

Los ajustes impositivos incluyen un alza en el IVA de 17.5 a 20%, un alza en el impuesto sobre las ganancias de capital a 28% (aplicable solamente a los contribuyentes en el estrato más alto de ingresos) y un impuesto nuevo a los bancos. La reforma fiscal también incluye una reducción de 1 punto porcentual en la tasa de Impuesto Sobre la Renta a empresas para llegar de 28% actual a 24% en el 2014-15 y algunas exenciones para los contribuyentes en los estratos bajos de salarios.

El plan, que ha sido bien recibido por las agencias calificadora y los mercados, es una medida necesaria pero con consecuencias importantes en términos de crecimiento económico en el corto plazo. Las estimaciones más recientes de crecimiento del PIB para el Reino Unido para el 2010 y el 2011 son de 1.2 y 2.3 por ciento. El gobierno estima que el ajuste fiscal podría restar entre 0.4 y 0.5% al crecimiento pero no sería sorprendente ver un impacto mayor. Desde el punto de vista de este columnista, lo más probable es que la economía del Reino Unido crezca entre 0.5 y 1.5% en promedio durante los próximos tres a cinco años.

A diferencia de otros casos de ajustes fiscales de grandes magnitudes en el pasado, el Reino Unido no tendrá al sector externo como un motor de crecimiento. Varios países en la periferia de la Unión Europea, entre ellos Grecia, Irlanda, España, Italia y Portugal, deberán implementar medidas drásticas como lo está haciendo el Reino Unido. Como hemos mencionado en este espacio, la principal consecuencia de la crisis de finanzas públicas de estos países no es un inminente incumplimiento, sino el costo que tendrán las medidas de ajuste sobre su crecimiento económico. Asimismo, estos países no cuentan con la misma disciplina y agilidad para cumplir con las medidas de austeridad como lo tienen el Reino Unido y EU.

En el contexto actual, el crecimiento global está siendo impulsado por los mercados emergentes y por EU. Es claro que la situación fiscal de EU no es sostenible en el mediano plazo y que pronto tendrá que venir un ajuste fiscal de grandes magnitudes. El gobierno de EU apuesta a que la reactivación económica se vuelva más robusta y autosustentable antes de implementar los ajustes necesarios para sanear sus finanzas públicas.

Como hemos expresado varias veces en este espacio, es probable que EU logre sanear sus finanzas públicas de manera exitosa pero esto resultará en un periodo de crecimiento moderado (entre 1 y 2%) durante los próximos tres a cinco años.

Con EU, el Reino Unido y la Unión Europea creciendo a tasas muy bajas, el crecimiento global estará principalmente impulsado por Asia Emergente y América Latina. México puede posicionarse muy bien para beneficiarse de estas tendencias. Tiene bases sólidas al ser una economía abierta con buenos fundamentos (México ya ha tomado la medicina amarga en el pasado). Sin embargo, es necesario romper con la esclerosis institucional en la que estamos sumidos para aprobar las reformas que le permitirán al país generar motores de crecimiento internos.

El año pasado México fue afectado por la crisis que viene de fuera y hoy está siendo beneficiado por la misma recuperación que viene de fuera .

Da lástima ver que nuestra clase política sólo es buena para ponerse de acuerdo en temas de interés netamente partidista, como las alianzas electorales, pero ponerse de acuerdo para aprobar las reformas que necesita el país, que son de interés nacional, ni hablar.