Punto de partida:

un nosotros sin nosotros

D. Bohonff, Die Wahrheit

Un arte, dar con las condiciones de la posibilidad: en seis años, mover las actuales líneas de partición de la desigualdad y permitir a todos crear en vez de cargar mundos. A los sin empleo, a los jóvenes que buscan su primer trabajo, a los informales, a los sin casa.

Existen indicadores cualitativos y cuantitativos en cuanto a la solidez relativa de las bases en que se asienta el país. En algunos casos, se han necesitado décadas para lograrlo.

En otros, los resultados han sido más rápidos. Construir instituciones demanda un tiempo largo. Existen, pero con vacíos inmensos: el de la inexistencia de una procuración y una administración de justicia eficaces, lo que explica violencia e inseguridad; el de la debilidad de la ley que trae desorden; el de una estructura productiva desigual, lo que frena el crecimiento.

En esos tres casos, instituciones fuertes en materia de justicia y de persecución del delito, cultura de la legalidad y desigualdad productiva, hay que construir sobre el vacío. Recimentar las instituciones de justicia para hacerlas fuertes, en paralelo con un combate estratégico del crimen organizado, que mediante el secuestro y otros delitos con violencia se ha apoderado de las calles. Kant, el gran pensador de la ley, escribió que no hay derecho sin fuerza. Con mayor razón se puede afirmar: no hay seguridad sin fuerza.

La cultura de la legalidad resulta de un encuentro de las acciones de gobierno y las conductas de la gente. Cualquier violación de la ley o de las disposiciones administrativas conlleva una sanción. Desde estacionarse en lugares prohibidos hasta la venta de piratería. Legalidad en vez de la anticultura del vivillo, por ahora, caracterización del mexicano, en cada calle, en cada fila y hasta los desiertos de Arizona. Completar la estructura productiva necesita la participación concertada de empresarios, inversionistas y gobierno.

La transferencia tersa de gobierno manda una señal favorable: no se perderá tiempo ni habrá sobresaltos en la economía. Eso se espera. La reforma laboral ha de alcanzar nuevos equilibrios en el mundo del trabajo, modernos, competitivos, operativos. Será difícil que la reforma fiscal se empate con la aprobación del Presupuesto del 2013. Pero se puede intentar. La reforma energética no puede esperar más allá del primer año de la nueva Legislatura. Posibilidad va con velocidad. Si no, las cosas se enredan.