México es un país profundamente inequitativo en muchos sentidos, entre ellos, en el tema de género. De acuerdo con el Índice de Equidad de Género (Social Watch GEI 2009), México tiene un índice general de 61 (sobre 100). El índice en nuestro país es comparable con el de Jamaica, está muy por debajo del de Suecia e, incluso, es más bajo que el de Perú. Es interesante desagregar el GEI en sus componentes de educación, actividad económica y empoderamiento. En educación, el índice de nuestro país es muy cercano a 100 (98.8). Sin embargo, cuando observamos actividad económica es sólo de 44.3 puntos y, peor aún, de sólo 38.5 puntos en el rubro de empoderamiento.

En el acceso a los espacios de toma de decisiones y en el ejercicio del poder, la inequidad entre hombres y mujeres todavía es evidente. La Legislatura pasada inició con 140 mujeres y al final quedaron menos de 130 diputadas. Sólo uno de cada cuatro legisladores era mujer. En el Senado, el escenario fue todavía más sombrío: 23.4% de los senadores salientes era mujer. Peor aún, de las 32 entidades federativas, sólo una es gobernada por una mujer; en tanto que en la Suprema Corte de Justicia de la Nación únicamente hay dos ministras.

La buena noticia es que si bien nos queda un camino muy largo por delante en materia de equidad en el empoderamiento, las elecciones federales del 1 de julio nos dejaron una presencia femenina histórica. De acuerdo con el IFE, en San Lázaro, 36.8 (184 de 500) de los legisladores serán mujeres y en el Senado, 33% (42 de 128). Se registró un incremento en la representación de las mujeres de 10% en la Cámara Baja y de 18% en la Cámara Alta. El PRI será el partido con el mayor número de legisladoras (77 diputadas y 18 senadoras); el PAN le sigue con 36 diputadas y 11 senadoras; después el PRD con 38 diputadas y seis senadoras; el PVEM con 15 diputadas y tres senadoras; el PT con siete diputadas y dos senadoras; el Partido Movimiento Ciudadano, seis diputadas y dos senadoras, y el Partido Nueva Alianza con cinco diputadas y una senadora.

La cuota que obliga a los partidos políticos a que 40% de los candidatos que postulen sea mujer ha influido positivamente en el ámbito federal. ¿Se tendría que aumentar a 50 por ciento? ¿Y qué sucede en los estados? ¿Qué porcentaje de las legislaturas locales es ocupado por mujeres? Si en el ámbito estatal este porcentaje es menor que en el federal, ¿no valdría la pena impulsar reformas en los estados para hacer más equitativo el acceso de las mujeres a los espacios de poder?

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