La reforma financiera está en la picota; a nadie tiene contento y el gobierno entre que cede y no cede. Pagar impuestos siempre es antipopular y cada sector patalea con razones y sinrazones. Más cuando se tienen evidencias de que el gasto público está lleno de agujeros corruptos y que la equidad impositiva -principio fundamental en una sociedad democrática- está muy lejos de reflejarse en la reforma.

El sector cooperativo de ahorro y préstamo hizo un esfuerzo excepcional para presentar una serie de iniciativas que enriquecieran la reforma financiera. Se cabildeó con autoridades, diputados y senadores. El resultado, propuestas ignoradas. Las reformas aprobadas amenazan su viabilidad y mucho más.

Ante esto, las cooperativas de ahorro también se amparan. Es importante diferenciar entre actores amparados. Mientras que grandes empresas rechazan impuestos especiales, pues verán mermadas sus utilidades, y la frontera norte se opone a homologar el IVA a 16%, se arriesga la estructura económica regional, las cooperativas tienen otro tipo de argumento.

Primero, no son entidades propiamente lucrativas. Segundo, se les agrupa en el sector financiero, pero no reciben el mismo trato. Tercero, juegan un papel fundamental en la inclusión financiera, pues atienden mayoritariamente a población media y baja, donde no llegan otros intermediarios. Cuarto, apuestan por generar una cultura de ahorro y cuentan con la mayoría de los ahorradores pobres del país.

Gravar al crédito con IVA, así como otras disposiciones de carácter regulatorio, representa un serio obstáculo para el crecimiento y consolidación del sector y afecta sobre todo a la población rural y suburbana.

La carga regulatoria, prácticamente la misma que del sector bancario, no respeta el principio de equidad, tanto por el tamaño de las cooperativas, su estructura social, sus fines y la población atendida. Ignorar esto ha traído como consecuencia equiparar lo no equiparable, (bancos=cooperativas de ahorro) y legislar simétricamente, cuando no existe tal simetría.

Una política pública con visión de futuro apostaría al sector cooperativo por su incidencia en la población excluida, por privilegiar el ahorro popular, por su carácter redistributivo, por tener las tasas de interés promedio más bajas del mercado (20.38%), por su incidencia en las economías microrregionales (véase la caja 30 de agosto, en Santa Rosa Jáuregui, Querétaro, no legalizada y en una severa crisis). El rasgo distintivo de las cooperativas es ser no lucrativas, reflejado en la no apropiación de las ganancias por unos pocos, sino una distribución equitativa entre sus socios.

La incidencia del sector cooperativo de ahorro no es menor. En términos económicos, más de 5 millones de mexicanos tienen cuenta de ahorro en cooperativas; uno de cada cinco mexicanos que ahorra en instituciones formales lo hace en ellas, así como uno de cada siete acreditados.

En términos sociales y culturales, las cooperativas juegan un papel en la creación del tejido social, en el arraigo en las comunidades, en vivir valores de solidaridad, ayuda mutua, colaboración, responsabilidad, tan necesarios en Michoacán y en todo el país.

Las cooperativas luchan por su servicio único, insustituible. Protejámoslas.

*Experto en Microfinanzas, coordina Cosechando Juntos lo ?Sembrado, SC.