A principios de agosto en su columna mensual de visión global, Bill Gross** de la firma PIMCO, anunció la "muerte" del culto a las acciones haciendo referencia al connotado Profesor Jeremy Siegel*** y su tesis de que las acciones siempre han sido y serán la mejor inversión de largo plazo.

La semana pasada, el comentario semanal de Jeremy Siegel se tituló "Bill Gross está equivocado en teoría y hechos sobre los mercados accionarios". El "rey" de las acciones y el "rey" de los bonos a nivel mundial atacándose explícitamente. Imposible de ignorar.

¿Cuál de los dos está en lo correcto? Ambos tienen razón y ambos omiten ciertos aspectos. Y ello porque todo en esta vida depende de cómo se mire. En las inversiones siempre existen sesgos (bias, en inglés) que pueden depender del país (un inversionista generalmente mantiene una importante parte de sus activos en su país natal, pues confía más en lo que más conoce), de una clase de activo, que es este caso, y otros.

Es cierto que tanto Gross como Siegel, como "gurús" de las inversiones que son, conocen ambos muy bien los mercados en general y son de los mejores expertos a nivel mundial, pero sus análisis no están exentos de algo de sesgo hacia la especialidad de cada uno de ellos.

Siegel sostiene que las acciones han rentado 6.6% anual desde siempre (su análisis considera datos desde principios del siglo XX), asumiendo que un inversionista reinvierte todos los dividendos y no hace caja. Y está en lo correcto.

El argumento de Gross se resume en la inconsistencia entre un crecimiento de alrededor de 3% en el PIB norteamericano y un atractivo retorno de las acciones en adelante. Una desaceleración en la creación de valor efectivamente afecta las utilidades de las compañías y esto puede hacerse más "dramático" en un momento como el actual en el que el crecimiento de las ganancias corporativas y los márgenes están en peaks. Y está en lo correcto.

El soporte que tienen las acciones es que los mercados canalizan recursos escasos a usos rentables y siempre se va a exigir una mayor rentabilidad a proyectos que incorporan más riesgo, sea éste macroeconómico, sectorial, tecnológico, de gestión, competitividad, etc. Además, invertir es un ejercicio en el que se está mirando hacia adelante y lo que haya sucedido en el pasado no necesariamente se repite.

Más aún en un mundo como el actual, en el que estamos saliendo de la peor recesión luego de la Depresión de los 30s, en el que se está dando un rebalanceo global, con economías emergentes mostrando una resiliencia históricamente inédita. Además, las compañías a nivel global gozan de una salud inmejorable y existen casos de valorizaciones ridículamente baratas.

También hay que considerar que el crecimiento mundial actual es muy desigual entre países y sectores, lo que finalmente se reflejaría en un desempeño accionario similar y está llevando a los inversionistas a darle a la selectividad mayor importancia que nunca.

La globalización, por otro lado, está haciendo que los ingresos de las compañías norteamericanas dependan cada vez más de su exposición a economías emergentes, en las que el crecimiento del PIB es más alto.

Finalmente, que las acciones o los bonos sean "la" mejor inversión para las personas dependerá de cada inversionista, de su tolerancia al riesgo, su horizonte de tiempo, su exposición a monedas, entre otros.

Lo más probable es que una combinación de ambas clases de activos, cuya participación en un portafolio vaya cambiando en el tiempo según el escenario económico y las condiciones de mercado sea la opción más adecuada.

*Columna de Jimena Llosa, Gerente de Estrategias de Inversión Compass Group Chile, publicada en "Opinión" en el Portal de Economía y Negocios del diario chileno El Mercurio, el viernes 17 de agosto de 2012.

**Bill Gross es fundador, Managing Director y Chielf Investment Officer de PIMCO.

***El profesor Jeremy Siegel es asesor senior Investment Strategy de Wisdom Tree Investments y Wisdom Tree Asset Management.

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