Todos queremos tener una mayor calidad de vida y cada uno de nosotros es responsable de definir exactamente qué es lo que eso significa. Desafortunadamente en la enorme mayoría de los casos eso involucra dinero: las experiencias cuestan, lo que queremos ver y hacer también.

La idea de las finanzas personales es precisamente darnos un conjunto de herramientas que nos ayudan a tener esa calidad de vida: alcanzar las cosas que son importantes para nosotros. Por eso también son personales: todos queremos algo distinto y tenemos necesidades diferentes.

A mí me gusta ver ese proceso como el diseño de una travesía en un barco: debemos tener muy claro de dónde partimos y hacia a dónde queremos llegar. Hay miles de rutas para llegar a nuestro destino: unas más cortas que otras, algunas más divertidas también. De nosotros depende escoger cómo queremos hacerlo.

Sin embargo, hay muchas cosas que tenemos que tomar en cuenta. El camino es muy largo y seguramente tendremos que sortear no sólo una, sino varias tormentas. Tenemos que decidir entonces cómo nos vamos a preparar en caso de que eso suceda. Quizá nos casemos y tengamos hijos, posiblemente nos separemos y tengamos que vivir en una ciudad distinta. También puede ser que a medio camino decidamos variar el rumbo o incluso cambiar nuestro destino final.

Por eso tiene que pensar bien en una variedad de aspectos: retiro, educación, salud, lo que nos gusta hacer, entre muchos otros.

Un plan se puede hacer con cualquier nivel de ingresos

Es claro que en México mucha gente gana poco y vive muy apretado. Es entonces más importante planear. Recordemos que un buen salario no es garantía de éxito financiero, porque la gente siempre quiere más: es parte de la naturaleza humana. Entonces tiende a gastar más y, en ocasiones, sin control. La gente más endeudada no es la más pobre, ni la más rica, sino la clase media: gente que sí tiene lo suficiente para vivir dignamente. Eso es una prueba de que el éxito en nuestras finanzas personales no tiene que ver con nuestro nivel de ingreso.

Las finanzas personales nos ayudan a evitar graves equivocaciones, como podrían ser: incurrir en un endeudamiento excesivo, ignorar nuestras oportunidades para tener un retiro cómodo, no tener el efectivo suficiente para una emergencia, o contratar seguros que no correspondan a nuestras necesidades reales.

Nos permiten así tomar decisiones inteligentes para decidir hacia qué tenemos que enfocarnos: comprar una casa, sacar adelante a nuestros hijos, proteger a la familia en caso de que algo nos suceda, entre otros. También cuando vienen cambios importantes en la vida: matrimonio, divorcio, pérdida de empleo, nacimiento de un hijo, el retiro, entre otros.

La planeación financiera personal nos apoya a tomar decisiones inteligentes acerca de ahorrar para comprar un hogar, para garantizar la educación de nuestros hijos o para cubrir adecuadamente contingencias. Pero además, puede apoyarnos en lidiar con cambios trascendentales en nuestro estilo de vida, como puede ser el matrimonio, un divorcio, el nacimiento de un hijo, cambio de trabajos o el retiro.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com