Es simple, se invierte para crear riqueza. Es relativamente sencillo y las recompensas son abundantes. Al invertir en el mercado bursátil, se pone a trabajar el dinero que, poniéndolo debajo del colchón, no ayudaría a llegar a las metas propuestas como jubilación, educación o recreación.

Digamos que se toman 20,000 pesos de sus ahorros y se ponen en el mercado de acciones. Si el dinero genera rendimientos a una tasa de 10% anual (el promedio histórico del S&P 500), valdrían 348,988.05 después de 30 años.

El poder del interés compuesto es la razón más importante para comenzar a invertir hoy.

Tal vez no se tengan 20,000 de excedente en la cuenta, pero quizá uno pueda permitirse invertir lo equivalente a un par boletos de metro diariamente, digamos 10 pesos. No es mucho, pero si se tiene alrededor de 20 años, también se tiene al mejor aliado que es el tiempo. Con una inversión inicial de 1,000 pesos más los 10 pesos diarios, con una media de rendimiento anual de 10% (la rentabilidad anual promedio del mercado de valores desde 1926), la inversión crecerá a más de 1 millón de pesos después de 35 años, que es justo cuando se estará listo para el retiro.

Éste es el milagro del interés compuesto. Cuando las ganancias de la inversión (rendimientos) comienzan a crecer y éstas se reinvierten, la inversión crecerá. Si se extiende el periodo de tiempo o aumenta la tasa de rendimientos, los resultados podrían aumentar exponencialmente. En otras palabras, por menos de lo que se paga, por ejemplo, de una subscripción mensual de servicio de TV por cable se podría generar un monto considerable para el retiro.

Antes de emprender el camino de las inversiones, existen algunos puntos a considerar.

1. No hacer nada. No hay garantía de que el mercado vaya a subir el primer día, mes o incluso el primer año en que se invierte. Pero hay una garantía: “no hacer nada” no proporcionará una jubilación digna.

2. Empezar tarde. Posponer la inversión es el segundo pecado después de “no hacer nada” en la lista de los pecados del inversionista. Se sabe que si se comienza cuanto antes, es mejor.

3. Invertir antes de pagar la deuda de la tarjeta de crédito. Si se tiene dinero en la cuenta de ahorros y existen deudas revolventes en las tarjetas de crédito, pagar es lo primero. Muchas tarjetas de crédito tienen una tasa de interés anual de 15% o más. Supongamos que se tienen 5,000 pesos para invertir, pero también se tienen 5,000 pesos de deuda en tarjetas de crédito con una tasa de interés anual promedio de 18 por ciento. No hace falta ser matemático para darse cuenta de que tendrá que obtener una devolución de 18% después de pagar los impuestos sólo para alcanzar los 5,000 pesos.

4. Invertir a corto plazo. Es conveniente invertir en instrumentos de corto plazo si es que se necesitará dinero en un futuro inmediato. Es importante considerar el mercado bursátil con dinero que no se necesitará durante al menos tres, cinco o más años. Si se necesitará efectivo durante el año para el enganche de una casa o para un viaje, usar instrumentos como fondos de inversión de corto plazo regularmente ofrecen liquidez inmediata.

5. Jugar a lo seguro. Si es joven, la mayoría del dinero que se gana debería estar invertido en el mercado de valores, porque aún se tiene el tiempo suficiente para sobre llevar cualquier caída en el mercado y cosechar las recompensas de las ganancias a largo plazo, de tal forma que las acciones deben constituir una gran parte de tu cartera.

Por último, recordar que cada día que se invierte es un día en que el dinero está trabajando para uno mismo, lo que sin duda les ayudará a las personas a cosechar frutos para lograr un futuro estable y seguro desde el punto de vista financiero.

El autor es VP client servicing Asset Management BBVA Bancomer.

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