Muchas personas no entienden lo que es el flujo de efectivo. Suena complicado, pero en realidad es un concepto muy simple: se trata de ver cuánto dinero entra a tu bolsa y cuánto dinero sale de ella en un tiempo determinado.

Por ejemplo, este mes: ¿cuánto dinero ganaste? ¿Cuánto dinero llevas gastado? Ese es tu flujo de efectivo. ¿Te va a alcanzar para terminar el mes? Muchísimas personas no piensan que esto es una de las principales fuentes de estrés en su vida: la ansiedad de sentir que no podemos terminar la quincena.

Entender este concepto —cuánto entra y cuánto sale— es fundamental para saber cómo están tus finanzas personales, pero también qué puedes hacer para mejorarlas. Tomar el control de él es fundamental, de lo contrario el dinero te controlará a ti.

Cuando uno analiza su flujo de efectivo, se puede dar cuenta de muchas cosas. Por ejemplo: hay gastos fijos, como la renta o la hipoteca. Algunos de ellos no se pueden reducir, por lo menos en el corto plazo. Otros sí, en cierta medida, pero siempre hay un límite. Un ejemplo puede ser el gas o la luz: en ocasiones hay maneras de reducir el consumo, pero no eliminarlo.

Una salida importante para la gente en su flujo de efectivo son las deudas. La mensualidad de las compras que hicimos a “meses sin intereses” son un claro ejemplo, pero también lo que uno paga por los demás gastos en su tarjeta de crédito, o préstamos de nómina. Por eso no me gustan las deudas de manera general, ni siquiera las que tienen un costo bajo: comprometen nuestro flujo de efectivo. Luego por eso no nos alcanza para terminar el mes, por compras que ya hicimos en el pasado pero que seguimos pagando hoy.


¿Cómo controlar nuestro flujo de efectivo?

Parece mentira pero es muy sencillo: asignando a cada peso que ganamos un trabajo. Esto significa hacer un plan de gastos. Cada vez que entra dinero a nuestro bolsillo o cuenta de nómina, tenemos que sentarnos a decidir qué vamos a hacer con la totalidad de ese dinero. Es decir, tenemos que decidir cuánto se va a pagar la renta del mes, cuánto a los demás gastos fijos, cuánto a los gastos variables o a las diversiones, cuánto vamos a ahorrar para otras metas, cuánto se va a deudas, etcétera.

Lo más importante es empezar a tomar el control. Sentir que nosotros somos los que le damos las órdenes a nuestro dinero, quienes le decimos a cada peso que ganamos cuál es su función y qué es lo que va a hacer por nosotros.

Así de simple. Obviamente tenemos que darnos cuenta de que hay gastos que no ocurren cada mes, pero que eventualmente vendrán. Como por ejemplo el pago del Predial, o el famoso regreso a clases. No debemos olvidar asignarle a parte del dinero que ganamos esos trabajos: es mucho más fácil pagarlos si guardamos poco a poco, para que cuando se presenten, esté el dinero ahí, disponible, sin causarnos ningún desequilibrio.

Hay gente que contrae deudas porque lo que gana no le alcanza. Claramente no las va a poder pagar y su situación cada día será peor. Es como ir cavando nuestro propio agujero. Por eso es tan importante entender este concepto y buscar entonces soluciones de fondo, como por ejemplo, buscar maneras de generar un ingreso adicional.

También hay personas que por falta de control utilizan las tarjetas de crédito para “saltar de un mes a otro”. Sí las pueden pagar, pero no completamente. Entonces las usan para todo y cada vez que les llega algún ingreso, pagan lo que pueden, más del mínimo pero no el total, porque no les alcanza. Es una situación en la que se puede vivir muchísimo tiempo, pero siempre con un sentimiento de estrés. Además, vivir así nos impide ahorrar para otras metas importantísimas, como nuestro retiro. Simplemente no hay manera.

La respuesta entonces es entender nuestro flujo de efectivo y empezarlo a controlar. Esa es la única manera de ir mejorando nuestra situación financiera, nos permite reducir nuestros niveles de estrés y tener una mejor calidad de vida.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com