El Estado Islámico convierte a Las Ramblas en su califato; sin embargo, la ciudad se levantará

La policía de Barcelona recibió dos meses atrás una alerta de la CIA sobre un posible atentado en la capital de Cataluña, y para mayor detalle, en Las Ramblas, el paseo que une la plaza Cataluña con el famoso huevo de Colón y divide el barrio Gótico del Raval, las coordenadas que más frecuentan los turistas. ¿La policía reforzó la seguridad en la zona?

La correlación negativa libertad/seguridad la conocimos con detalle a partir de los atentados del 11S en Nueva York y Washington. El Acta Patriota de George W. Bush eliminó grados de libertad a la sociedad para incrementarle seguridad.

¿Por qué Barcelona? Han sido múltiples las amenazas de atentados que ha recibido la policía barcelonesa; la última revelada por la policía, el 7 de abril.

Al ser una ciudad globalizada, Barcelona se convierte en un platillo central del menú terrorista, como también lo son París, Londres y Berlín.

La Barcelona postolímpica (1992) equivale a una revolución estética: las plantas industriales que impedían a los barceloneses disfrutar del mar fueron derribadas. En esa zona nacieron las torres mellizas (hotel Arts y la Mapfre). Fue remodelado el Hospital del Mar y Las Ramblas fueron extendidas a la punta del mar.

En la novela La ciudad de los prodigios, Eduardo Mendoza describe la evolución de Barcelona entre las exposiciones universales de 1888 y 1929; en ella, un personaje andaluz de nombre Onofre Bouvila llega a la capital de Cataluña como repartidor de panfletos anárquicos, y años después, se convierte en el hombre más poderoso de la ciudad. Esa característica permanece en la Barcelona postolímpica: ciudad de oportunidades donde un andaluz como José Montilla gobernó a Cataluña entre el 2006 y el 2010.

¿En qué pensaría el terrorista cuando salpicó de sangre la fuente de Canaletas? Ese símbolo mágico que promete a los turistas bebedores de su líquido regresar a Barcelona. El mismo epicentro que atrae a miles de seguidores del equipo de futbol Barcelona cada vez que gana un título.

Hace ya tiempo que Barcelona se encuentra herida políticamente. El desprecio del presidente Mariano Rajoy hacia Cataluña ha provocado un quiebre político, y lo es, porque cada vez que Rajoy responde a decisiones del presidente catalán, lo mismo Artur Mas que el actual Carles Puigdemont, lo hace a través de demandas judiciales. Los jueces como hacedores de puentes de diálogo político. ¿En qué país democrático sucede tal arbitrariedad?

Los atentados ocurren a seis semanas de que el Parlamento catalán declare la independencia, con o sin referéndum. Todavía la mañana de ayer en la Cadena Ser, en la tertulia del noticiero matutino, se discutía la posibilidad de que Rajoy aplique el artículo 155 de la Constitución española, es decir, de que suspenda la Autonomía catalana.

Tan cerca y tan lejos del caos. ¿El ejército en Las Ramblas? ¿La Guardia Civil en el Paseo de Gracia?

Me quedo con la Barcelona de Juan Marsé. La de Últimas tardes con Teresa, en la que el pijoaparte se lanza a la conquista de una adolescente pertenenciente a la alta burguesía. Él, desde un popular barrio, recurre a los sueños para conquistar su objetivo.

La ciudad de los prodigios no puede dejar de soñar a pesar de la pesadilla de ayer.