El fondo de Infonavit equivalente a 1.3 billones de pesos que tiene para ofrecer crédito a los trabajadores y operar se podría abrir ante el proyecto de Reforma al Infonavit y Fovissste. 

Tema que tiene doble filo: para bien o para mal. De aprobarse, y nos dicen que todo camina hacia ese sentido, se tendrían 90 días para que una vez entre en vigor la Reforma, las instituciones al mando de Carlos Martínez Velázquez y Luis Antonio Ramírez, expidan las reglas generales con objeto de aplicar los cambios.  

De entrada, el proyecto de reforma tiene una visión viable. Lo que se establece es que el crédito se pueda destinar a la compra de suelo para uso habitacional, y que los recursos sean otorgados de forma directa al trabajador sin intermediarios.  

Ambos cambios pueden ser favorables para los trabajadores. Pero también una llave a la corrupción, una mayor descomposición urbana y, caerse en un simple programa de crédito.

Vamos paso por paso. Esta situación de abrir el fondo para programas adicionales al crédito hipotecario no es cosa nueva, se hizo en 2017 cuando el sismo de septiembre, Infonavit, entonces al mando de David Penchyna, autorizó créditos para renta y remodelación de vivienda. Pero se trató de un periodo aproximado de un año. 

Incluso, cuando el tiempo fue relativamente corto, para la magnitud del evento, nos dicen, no se pudo comprobar que todos los créditos otorgados fueran para lo que se pretendía. 

Ahora bien, si esta situación abre de forma automática, e incluso de forma directa los recursos, los niveles de vigilancia y supervisión deberán estar a la orden del día, de lo contrario se caerá en un programa de crédito caro y doloroso, dado la magnitud de la caída en la economía, que ya se habla de hasta 12.5% como porcentaje del PIB. 

Qué para algunos trabajadores estos recursos podrían ser un respiro, y ser utilizados para otras cosas, sí. El gran “pero” es que la razón y objetivo del Infonavit se vería diluir. 

En cuanto a una posible descomposición urbana, la realidad es que el pasado debe de servir para evitar repetir errores. Una de las grandes causas de la quiebra de muchas empresas como GEO, de Luis Orvañanos, ARA, de Germán Ahumada y otras tantas, se debió a la gran compra de terrenos y construcción sin un orden. 

Ahora, con la posibilidad de que sean las personas que puedan comprar un terreno y ahí construir, la tendencia es que si no se cuenta con controles, reglamentos y leyes de construcción, la descomposición urbana es una garantía.  Dado que se motivaría a la autoconstrucción, e incluso, a la invasión de terrenos.  

El reto o el peligro que se tiene con esta propuesta de reforma es enorme, y no se puede tomar a la ligera. 

¿Qué y quiénes serán los que supervisen los recursos? ¿habrá cambio de reglas para el otorgamiento? ¿cuántos plazos? ¿cuál será el tope para utilizar los recursos?  

¿Qué pasa y bajo qué condiciones quedará las cuentas inactivas que son más de la mitad de los 58 millones de trabajadores? En fin, así las cosas con las reformas que se gestan.

Nota aclaratoria de ARA

El día de ayer se publicó una nota en El Economista llamada “Por los recursos de Infonavit” de Marielena Vega, en la cual cita: “Una de las grandes causas de la quiebra de muchas empresas como GEO, de Luis Orvañanos, ARA, de Germán Ahumada y otras tantas, se debió a la gran compra de terrenos y construcción sin un orden.”

Al respecto, aclaramos que ARA fue la única empresa de vivienda que subsistió en el 2013, gracias a que justamente no hizo lo que las otras tres grandes desarrolladoras, en ese entonces, GEO, URBI y HOMEX, hicieron. ARA nunca entró en un proceso de quiebra ni algo cercano, por el contrario cumplió en tiempo con sus obligaciones ante bancos, proveedores, colaboradores y lo más importante, sus clientes.

Muestra de lo anterior es que por 14 años consecutivos ARA cuenta con la calificación crediticia más alta del sector vivienda mexicano otorgada por S&P Global Ratings “mxA+”, y por Moody’s Investor Services: Ba2 (Escala Global, moneda local) y A2.mx (Escala Nacional de México). A partir del 2017 obtuvo la calificación crediticia por parte de HR Ratings, que actualmente es de  “HR AA-”, también la más alta de entre las desarrolladoras de vivienda públicas en México.

Por otra parte, la reserva territorial de ARA en el 2013 fue apta para el desarrollo habitacional de conformidad con la política de vivienda que entró en vigor dicho año, lo que representó una ventaja competitiva que nos distinguió durante la crisis que enfrentó el sector público de vivienda.

ARA se ha distinguido por su solidez financiera en entornos económicos complejos, lo que habla de un manejo en sus finanzas prudente y cauto.

Como empresa pública, hacemos esta aclaración, pues la información difundida daña la imagen de ARA ante el público inversionista, proveedores, instituciones financieras, entre otros.

Atentamente

Alicia Enríquez

Directora de Finanzas y Relación con Inversionistas

Marielena Vega

Conductora

Salud, dinero y negocios

Socia Cofundadora, y conductora del programa de radio Salud, Dinero y amor. Programa de finanzas, negocios, economía y bienestar.