Por cada nota positiva sobre la reforma eléctrica hay diez negativas. No lo digo yo, lo dijo este miércoles la mujer que fiscaliza a los medios en la presentación diaria del Presidente. Más de mil cien críticas graficó la fiscalizadora, frente a sólo 105 defensas en todas las plataformas de comunicación. Naturalmente y usando toda la lógica de la que es capaz, concluyó que esto es el claro reflejo de una campaña de la derecha. 

Sobre eso, dos cosas, la segunda más importante que la primera. La primera es más bien una pregunta. O tres. ¿De dónde sacó que en el debate público, la disparidad es sospechosa? ¿La mitad debe estar de acuerdo y la mitad a favor? Si la proporción fuera a la inversa, ¿diría García Vilchis que el pueblo está con el Presidente o también hablaría de una campaña?

Pero paso al segundo punto, que me parece más importante: la ausencia de voces independientes en defensa de la reforma eléctrica. Me puse a buscar las escasas notas y la vigilante tiene razón: casi no hay. Bueno, me encontré muchas declaraciones de Nahle, de AMLO y de Bartlett, pero casi ninguna voz por fuera. Bueno, con decirles que en el periódico Regeneración, un medio que se asume (y se vale) lopezobradorista y de izquierda, no hay un solo artículo de opinión que explique las bondades de la reforma en  lo que va de octubre.

En La Jornada sí encontré tres. Luis Hernández Navarro, respetado hombre de izquierda y de la lucha sindical, escribió un artículo sobre la pelea histórica del sindicalista Rafael Galván, con un recorrido por los altibajos de la regulación eléctrica. La de hoy es, se concluye, una lucha importante porque deriva de esa. Lo que no entendí es por qué garantizar un 54 por ciento de producción estatal es bueno para esa lucha, pero eso sí, aprendí mucho del pasado.

También topé con Luis Linares. Sí, ya sé que está en la Comisión Reguladora de Energía y que se le liga al gobierno, pero no pongamos eso como punto negativo sino al revés, como un punto a su favor. Sabe de lo que habla. Y sí, sí sabe: él critica los injustos subsidios a los Oxxos, la evasión de pagos y los abusos de algunas empresas. Lo que no entendí es por qué darle una mayoría de canicas a la CFE va a eliminar eso.

Otro que escribió positivamente sobre la reforma fue Alfredo Jalife, quien advierte sobre el apocalipsis energético, describe los problemas del mundo y termina diciendo que esta reforma llega apenas a tiempo. Lo que no entendí es por qué CFE detendrá (o aliviará) el apocalipsis. 

Entre los lectores, hubo uno que mandó una carta para defender la reforma, con el argumento muy válido de que en esta ocasión “es nuestro (suyo pues) turno”, ya los neoliberales tuvieron su oportunidad. Lo que no entendí es por qué tomar turno resolverá nuestro abasto energético. 

En el Washington Post me topé con un interesante texto de Rodrigo Benedith, que habla de la notoria vulnerabilidad de la Comisión Federal de Electricidad y estoy de acuerdo. Lo que no entendí es por qué la protección la hará más eficiente y menos vulnerable. 

En Milenio leí a Patricia Armendáriz, que aunque es diputada de Morena, no se puede decir que esté subordinada. Su postura es claramente suya y la argumenta. Ella advierte que los costos de hoy están mal calculados y enlista a los grandes perdedores de la reforma, concluyendo que si ellos pierden, no ve por qué pierdan los ciudadanos. No entendí si eso hace que la reforma garantice abasto y precios bajos. Hasta donde entiendo, no se modifican los criterios para calcular los costos que ella dice que están mal. 

Busqué en Google “beneficios de la reforma eléctrica” en varias modalidades. Lo primero que aparece es la postura del actual Presidente y lo segundo la postura de los priistas en la reforma de 2013. 

García Vilchis no miente, pero exagera. No hay artículos positivos sobre la reforma. Hay buenos diagnósticos sobre la situación actual de abasto y los precios al consumidor; los abusos de canallas y los agujeros por los que está enflacando la CFE, pero no encontré un sólo artículo que explicara el impacto de las tres modificaciones constitucionales en los números de ese abasto, en los índices de esos precios o en la eliminación de esos abusos, esas canalladas y esos agujeros. 

Propongo que lo hagan mejor. Necesitamos que más ingenieros, más miembros de cámaras, más expertos, más académicos, más periodistas, y más analistas se dediquen a desmenuzar las bondades de lo que parece un capricho ideológico en el marco de una situación bien diagnosticada. 

Por favor, defiendan la reforma de AMLO. 

Ivabelle Arroyo

Politóloga

La Sopa

Ivabelle Arroyo Ulloa es politóloga y analista, con 24 años de trayectoria periodística. Es jurado del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en México. Dirige una revista digital sobre política capitalina y escribe para medios jaliscienses.

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