Señoras y señores,  se ha cumplido ya el primer tercio de la Gran Carrera por el Gran Premio de México.

En el primer lugar, tranquilito, ya instalado en velocidad de crucero, Lopitos el Molido Solitario, quien, a su paso por los pits, alcanzó a ser arañado por Ricky El Gallo Blanco, Tony El Irlandés y por El Cuaco. Se le fueron encima oiga.

A la distancia, su bólido color terracota con vivos blancos luce impecable. Y cuando se asoma por la ventana, porque de plano no ve a sus competidores por el retrovisor, hasta le vuela su gallito.

Saliendo de la zona de pits se enfiló hacia tierras mexiquenses para curar sus heridas en Ixtapaluca y ya de ahí se pasó por una nieve de Chalco, las del carrito ese del din-din-din-din-din. Luego agarró para Durango, donde le dieron un remedio con raicilla pal susto. Regresó a la capital para arreglar un asunto. Ya sabe, El Irlandés le quiere bajar su departamento, que porque asegura que se la ganó en una partida de cartas en los pits, pero Lopitos ha señalado ya que lo que diga su dedito.

Y como la estrategia de este corredor es circular primero por las carreteras más difíciles (para él son las del norte) subió a Nuevo León, allá en la tierra del Cuaco.

Dicen que este conductor ya de plano no ve el velocímetro. Lo que sí lo ha distraído son un montón de espectaculares colgados a la orilla del camino donde se aseguran que va a protagonizar tremenda serie de televisión en la que contará su vida, al mismo tiempo que se trasmitirán las de otros corredores latinoamericanos, bolivarianos, pa’ ser más exacto.

El problema no es ese, sino que está medio enojado porque dice que, en todo caso, se trata de una de las múltiples biografías no autorizadas que andan circulando tratando de aprovechar su fama.

Cuentan sus allegados que es algo que francamente ya lo trae medio muíno. Bueno tanto así que mientras se iba echando una pestañita en el camino de por ahí de Lomas de Sotelo cuando acudió a un encuentro con banqueros se dio cuenta que en un espectacular estaba un Mini Lopitos reclamándole algo del colegio.

La cosa se puso fea. Casi se regresa, porque, dicen, dicen, que ya le están llenando el buche de piedritas.

Bueno, hasta tuvo que intervenir el flaquito ese chinito que siempre aparece junto a él poniéndole el teléfono junto a su carita cuando habla con los reporteros, para aclararle que eran sólo niños y que así como para él los pobres son primero, pos a lo mejor un fifí bien intencionado piensa que para ellos los chamacos mexicanos son primero.

“Atiendan eso. Por el bien de Lopitos lo de los chamacos primero”, fue la instrucción que salió desde su cuarto de guerra. Y cómo no, si las reglas de la carrera dicen que no debe meterse el público en los anuncios relacionados con las carreras.

Bueno, como que pasó el soponcio, pero ya le andaba llamando a la coordinadora… de estrategia, la Tatis Maquía, para que le entrara al quite.

El caso que ahí sigue, transitando, no tan acelerado, para que no se le vaya a desvielar la nave. Ya sabe este carro, modelo 53, trae una vielas que pueden safarse de los pistones si lo corren incluso con poco aceite. Por eso siempre trae su anforita de aceite de cacao por si las dudas.

 

Ricky se pone gallo

Mientras, Ricky El Gallo Blanco anda medio fanfarroneando que le dio un llegue y laminazo al carro de Lopitos a la entrada de los pits, pero como que algunos no le creen.

Es que, la verdad, la neta de, acá, de verificado.com, como dice la chaviza, y beso a la crucecita, es medio chismoso. O bueno hay quienes dicen que como piensa más rápido de lo que habla o que es bueno pal perico (de ese perico no. De la labia) pues luego como que te enreda con sus datos, sus cartulinas y todo eso que aprendió en el gabacho, Alemania o sepa dónde.

El caso es que ahí va con su carrito azul con rayas amarillas y naranjas tratando de acelerar el paso a ver si ahora sí logra alcanzar al Lopitos. En un costado trae un buen llegue, que de plano no sale con polish. Sí, sí, el que le arrimó El Irlandés con la lavadora cuando, en una de sus encerronas, lo acorraló contra el muro de una bodega.

Cuando salió de los pits dijo que ahora sí no se va a distraer y le va a meter pata para alcanzar a Lopitos y que ya no se va a andar entreteniendo con los demás corredores. Que trae más potencia su nave y quién sabe qué más.

En el caso de El Irlandés, instalado en ese lejano tercer lugar, de plano como que no carbura. Hay quien dice que es porque en la gasolinería lo huachicolearon.

Eso le pasa por no querer acercarse a las estaciones de servicio de Pemex. Usted sabe, como que las gasolinerías con lava autos le dan pesadillas y hasta se despierta hablando portugués y cuando ve el logo de Pemex de plano se pone su manita por la sien. Los otros dos carritos siguen en la cola. El Mustang del Cuaco hace más ruido de lo que avanza y Chalecito morado, pus ahí va, caminando en la carrera.