Los recientes nombramientos en el área cultural del gobierno mexicano son muy satisfactorios. Destaco el de José Carreño Carlón, nuevo Director del Fondo de Cultura Económica, con amplia experiencia en comunicación y en el análisis político. Exdirector del periódico El Nacional, fundador y articulista de La Jornada, maestro universitario y conductor de un puntilloso programa de televisión.

México es valorado internacionalmente por sus culturas antigua y moderna, así como la originalidad de ella, que está captada en las diversas colecciones del Fondo de Cultura Económica.

Todos los países, sobre todo los desarrollados, la aprecian y desean ofrecer a través de sus gobiernos y mediante exposiciones conferencias y presentaciones de libros, las que manifiestan lo que hemos creado por siglos. Cuando ello ocurre, se aprecia a nuestro país y nos abren caminos para consolidar las relaciones políticas y económicas, entre otras.

Que existan funcionarios idóneos en las instituciones de cultura del gobierno mexicano es muy importante porque el desarrollo económico y social tiene su origen en un cambio cultural.

La idea de que el cambio y la causación culturales son necesarios para el desarrollo implica que el subdesarrollo es producto del atraso cultural.

La suposición es obvia: para que ocurra el desarrollo es esencial adquirir valores y actitudes y crear las instituciones que reflejen y favorezcan la racionalidad.

El libro es un bien público en la medida en que es un vector de cultura, elemento de integración y de promoción social, fenómeno artístico o simplemente entretenimiento.

Al constituir las informaciones contenidas en un libro, por definición, un bien, es socialmente deseable que ellas se beneficien de la mayor difusión posible. Del mismo modo es deseable que la oferta al consumidor sea lo más diversa posible y que éste pueda tener acceso a ella.

El cambio que está ocurriendo del libro impreso hacia formas electrónicas -la moneda del libro digital- es uno en el sistema de intereses, pero este cambio engendra una modificación en el sistema de valores: la reducción de la doble naturaleza del libro -mercancía y significación- a la unidimensionalidad de la mercancía, lo que afecta necesariamente los modos de producción, circulación y recepción de estos bienes.

Es, en consecuencia, responsabilidad de quienes deben cuidar el interés público instrumentar los mecanismos adecuados para que el libro conserve su doble naturaleza y continúe sirviendo a los intereses de la sociedad.

El Fondo de Cultura Económica es una apreciada institución del gobierno mexicano, opera en nuestro país y en nueve naciones, con una organización corporativa, promoviendo la cultura iberoamericana, en un marco de pluralidad de ideas.

Ahí están sus títulos que dignifican al Fondo de Cultura Económica. De ahí su importancia.