Ha sido muy alentador saber que el próximo director de CFE, Manuel Bartlett, respetará la reforma energética en materia de electricidad. Esto disipa dudas sobre la viabilidad y sustentabilidad del sector, así como sobre el cumplimiento por parte de México del Acuerdo de París en materia de cambio climático. Recordemos que la generación de electricidad es el segundo sector en importancia en  emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), después de los vehículos automotores.

La reforma energética en el sector eléctrico es la plataforma institucional y regulatoria indispensable para avanzar en la Transición Energética, así como para promover la inversión privada, la competencia y la eficiencia, la generación distribuida y estabilidad del sistema eléctrico, y menores precios a largo plazo para los consumidores.

Su éxito es indiscutible. Se han realizado a la fecha tres subastas para generar y entregar energía limpia o renovable al sistema nacional interconectado a precios extraordinariamente bajos (que seguirán reduciéndose), con 8,600 millones de dólares de inversión en 45 nuevas centrales solares y 20 eólicas, con lo cual se cuadruplicará al 2020 la capacidad que existía en el 2012. De hecho, hoy en día, México ya cuenta con casi 500 MW solares instalados, y se espera que haya 5,000 MW en dos años más. No obstante, existen retrasos significativos en los proyectos pactados, lo que podría arriesgar el cumplimiento de las metas de energía limpia. El nuevo gobierno debe asegurar que se cumpla con los contratos y con los programas establecidos.

El desarrollo de un sistema basado en energías renovables (intermitentes) requiere de una red interconectada geográficamente en grandes extensiones. Se ha avanzado licitando las líneas de transmisión que permitirán unir al sistema continental con Baja California, e integrar plenamente la energía eólica producida en el Istmo de Tehuantepec. Próximamente, habrá de tenderse un cable submarino para conectar el continente con Baja California Sur. El nuevo gobierno deberá asumir como prioridades la ejecución exitosa de estos proyectos estratégicos.

También, el nuevo gobierno, a través de Sener, deberá acelerar la transición energética incrementando anualmente los porcentajes de energía limpia exigidos a los grandes consumidores (usuarios calificados), para alcanzar al 2030 50%, y por tanto una reducción consecuente en las emisiones de GEI. Tengamos en cuenta que el cumplimiento de este parámetro obligatorio va de la mano del mercado de Certificados de Energía Limpia (CEL), el cual será operado por el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) al igual que el mercado de electricidad y el propio sistema eléctrico interconectado. La Comisión Reguladora de Energía otorga los CEL a los generadores de energía limpia, lo que da origen a un mercado paralelo entre CEL, potencia, energía, servicios conexos, y derechos de transmisión. Se trata de una arquitectura muy compleja que tiene que ser gestionada por expertos, y que representará un gran desafío para el nuevo gobierno.

Por otro lado, la generación distribuida (cercana a centros de consumo o de carga) es pilar de la transición y de la sustentabilidad energética. Sin embargo, aún existen obstáculos para su pleno desarrollo, que deben ser removidos por la nueva administración. Tal es el caso de las instalaciones de menos de 500 KW, por ejemplo, en techos o estacionamientos de comercios, servicios y pequeñas y medianas empresas, que se enfrentan a una competencia desleal por parte de la estructura vigente de tarifas de la CFE. En ellas se sobrevaluan artificiosamente  cobros por potencia o demanda, y se manipula a la baja el costo de la energía (por kilowatt-hora). Esto resta rentabilidad a los sistemas solares fotovoltaicos, a pesar de que pueden ser plenamente competitivos en un terreno de juego nivelado para todos. Continuará...

GabrielQuadri de la Torre

Ingeniero Civil y Economista

Verde en Serio

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.