La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos hizo una promesa: mantener las tasas de interés en niveles de prácticamente cero hasta mediados del 2014. El banco central de Estados Unidos se aventó esta promesa tan arriesgada ante la realidad de que la recuperación económica se antoja lenta, pero con pocas presiones inflacionarias.

Pero han bastado unos pocos meses para que esa probabilidad quede como una palabra incumplida de la Fed.

La Reserva Federal de Estados Unidos tiene dos mandatos esenciales: procurar que los ciudadanos de ese país tengan trabajo y cuidar que lo que ganan no pierda su poder de compra ante los aumentos de precios.

La recuperación de la gran recesión del 2008 y el 2009 no llegó acompañada de un aumento en el empleo, de hecho durante los dos últimos años la tasa de desempleo en ese país ha promediado niveles superiores a 9 por ciento.

Con la baja en la demanda, los precios se han mantenido controlados y hasta los precios de los combustibles habían mostrado un comportamiento más estable.

Pero las cosas han cambiado. Para fortuna de los estadounidenses y de paso del Partido Demócrata, la tasa de desempleo ha bajado hasta niveles de 8.3 por ciento. Se ha mantenido modesta, pero constante la creación de empleos que anima a pensar que ahora sí hay una tendencia positiva.

Pero al mismo tiempo la amenaza iraní de cortar el suministro petrolero, si no lo dejan hacer lo que él quiera con su programa nuclear, ha presionado los precios de los hidrocarburos.

En las últimas horas han llegado dos advertencias desde el más alto nivel sobre los peligros del petróleo caro. Una de ellas de Christine Lagarde, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, quien dijo que un corte en el suministro de crudo de Irán implicaría un incremento de hasta 30% en los ya de por sí altos precios del petróleo. Esto implicaría daños profundos en la recuperación económica.

El otro personaje que advierte los peligros del crudo caro es el propio presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, quien dijo que el alto costo de las gasolinas podría golpear el gasto de los consumidores.

El riesgo es que afecte la actividad económica al menos, advierte Bernanke, en el corto plazo.

Dice, sin embargo, que las presiones inflacionarias podrían no ser tan importantes como para que se alteren los niveles actuales.

El asunto es que desde dentro de la propia Reserva Federal empiezan a cuestionar la posibilidad de que se pueda cumplir con el osado plan de tener dos años más de tasas tan bajas.

El pronóstico del presidente del banco de la Reserva Federal de Minneapolis, Narayana Kocherlakota, es sin duda lógico. Dice que si el desempleo baja a 8% este año y en un rango inferior de siete a finales del siguiente al tiempo que sube la inflación, no habría forma de mantener las tasas de interés bajas.

Esta visión deja al menos claro que al interior de la Fed hay puntos de vista encontrados, porque hay quien quisiera no sólo mantener las tasas interés en cero de aquí al 2014, sino que le apuestan a un nuevo plan de liquidez para el próximo mes.

Pero otros como Kocherlakota piensan que es mejor no soltar los hilos del control inflacionario, por lo fácil que puede resultar perder una carrera contra el aumento de precios.

Por lo pronto, el incremento sostenido en los precios del petróleo y las pocas posibilidades de una distensión entre Irán y el propio Estados Unidos hacen suponer que los niveles de precio no bajarán.

La primera piedra

Tenía que ser. Después de que México cedió ante la presión brasileña para renegociar el tratado automotriz, simplemente porque a los sudamericanos no les convenía, llegan ahora otros países deficitarios a buscar doblegar a México.

Es cierto que pudo ser lo más prudente para México aceptar renegociar con Brasil antes que romper el acuerdo, perdemos menos. Pero también es cierto que eso permite a los argentinos llegar con total frescura a querer poner sus condiciones.

Qué bueno que el secretario de Economía, Bruno Ferrari, ya les dijo a los argentinos que no. Que no está la puerta abierta para andar quebrando acuerdos. Y en el entendido de que Argentina no es Brasil, si quieren violar un acuerdo firmado por dos naciones, pues ya vendrán repercusiones en otras áreas de intercambio comercial.

Pero que no confundan nobleza con torpeza.

[email protected]