Habrá tiempo de tomar algunas vacaciones por parte ?de los actores políticos. Con la promesa, eso sí, de que ?en enero se ponen a trabajar con todo.

Diciembre empezó tan intenso que, desde el primer minuto del mes, ya teníamos información tan importante como el traspaso de poderes en Palacio Nacional.

Las horas posteriores forman ya parte de la historia del país con el juramento presidencial ante el Congreso y de tensión social con los actos vandálicos en las calles del centro de la ciudad.

Apenas llegaba el día 2 de diciembre y los partidos políticos se reunían en el Castillo de Chapultepec para firmar el enésimo Pacto por México para -se supone- que, ahora sí, se pueda sacar adelante a este país.

Apenas pasó la primera semana y entre la lluvia de nombramientos en las posiciones federales, la toma de posesión del gobierno del DF, los pleitos entre los senadores y la presentación del presupuesto, no queda más remedio que pensar que este mes será tan intenso como estos primeros días.

El catálogo de 13 acciones de gobierno asumidas por Enrique Peña Nieto y anunciadas en su discurso inaugural, así como un número importante de los 95 acuerdos del documento interpartidista, adelantaba un reajuste presupuestal inminente para el 2013.

Al final, la mayoría de los compromisos del Pacto por México que tienen que ver con el uso de recursos públicos está condicionada a la aprobación de la reforma fiscal. Así que esos acuerdos, seguramente, tendrán que esperar.

Pero los programas ambiciosos anunciados anticipaban la necesidad de recursos presupuestales desde el mismo inicio del próximo año.

La realidad es que, ahora que conocemos el contenido del paquete económico del próximo año, no parece que pueda haber mucha dificultad para que los partidos políticos le den oportunidad al gobierno entrante de ejercer su estilo de gobernar con los pocos instrumentos disponibles.

Ha sido, de hecho, una constante que los presupuestos anuales sean aprobados por unanimidad o, si no, por una muy amplia mayoría de votos.

Sobre todo, cuando los legisladores hacen peticiones de aumento en sus recursos que no son objetados por nadie.

Así que, a pesar de que realmente queda muy poco tiempo para el final del periodo ordinario, la organización que se propusieron diputados y senadores podría ser suficientemente efectiva como para que discutieran las dos cámaras el paquete de ingresos y, en San Lázaro, los egresos.

Lo único que podría atorar las discusiones en la parte de ingresos son esas ideas reivindicatorias con las que llegan las nuevas camadas de legisladores. Algunos diputados tienen la idea de aumentar los impuestos a los refrescos porque creen que de esa manera se combate la obesidad.

Quizá no han visto que, ante la falta de agua potable en no pocas comunidades del país, una de las pocas alternativas no alcohólicas son las bebidas procesadas. Tampoco se ponen a pensar en el exceso de carbohidratos y grasas que componen el resto de la dieta común. Pero el enemigo visible son las bebidas carbonatadas.

En la parte de egresos, todos quieren su gran tajada. Los gobernadores han cabildeado como cada año. Algunos, con la confianza de que los suyos han regresado a casa y que volverán los buenos tiempos de las vacas gordas.

En fin, cada político defenderá su parcela presupuestal y esto puede complicar un poco los detalles de la discusión.

El otro tema que regularmente se discute en estos tiempos es el aumento a los salarios mínimos. La inflación anualizada, en su índice general, está en 4.18 por ciento. Éste es el punto de partida para las negociaciones. No lo es tanto el casi 10% de aumento que han tenido los alimentos.

Están un poco sentidos los empresarios porque no los tomaron en cuenta en la rezonificación de las áreas geográficas, pero seguro que un nivel más bien cercano a 4% podría reconciliar al sector patronal con el gobierno y los líderes obreros. Como sea, los que se aventaron la puntada de eliminar la zona C de los mínimos ya no despachan en el gobierno federal.

La expectativa es que, antes de que termine la semana, tengamos también la noticia del arreglo de los aumentos a los mini salarios.

Así que, si esta semana o máximo la siguiente quedan los arreglos legislativos del presupuesto y de los mínimos, habrá tiempo de tomar algunas vacaciones por parte de los actores políticos. Con la promesa, eso sí, de que en enero se ponen a trabajar con todo para hacer tantas cosas que prometieron.

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