Frente a los acontecimientos económicos que nuestro país está encarando, los economistas organizados gremialmente decidimos instalarnos en comisión permanente de análisis desde el primer día de este año. Nuestro último posicionamiento retoma las posibles implicaciones de pobreza con la repatriación de mexicanos que se comienza a aplicar en Estados Unidos. La pobreza es un mal que lastima a más de la mitad de los mexicanos, y por tanto es altamente prioritario que se tomen cartas inmediatas por parte de nuestras autoridades, especialmente en las entidades más vulnerables a este fenómeno social.

Es un hecho que se han presentado cambios demográficos en la migración en el 2016, pues la entrada ilegal de mexicanos disminuyó, mientras que la de centroamericanos ilegales aumentó. Sin embargo, previendo que esta situación pudiera agudizarse, habrá que iniciar políticas locales precisamente en los estados que normalmente reciben compatriotas año con año, como Baja California con 32% y Tamaulipas con 24%; o en aquellos con las mayores proporciones de repatriados, como son Guerrero, Michoacán y Oaxaca; estos últimos, calificados como de los más pobres del país.

Otro elemento a analizar son las remesas. Aún no hay evidencia de un cambio de sentido, ya que en el 2016 los ingresos por este concepto incluso se incrementaron en casi 9%; empero, habrá que estudiarse con detenimiento pues no es una cantidad menor, 27,000 millones de dólares es equivalente a 80% de todas nuestras exportaciones de vehículos que es la industria exportadora más exitosa en México. Además, las remesas son primariamente usadas para la manutención de las familias más necesitadas, especialmente preocupante es la situación que podría presentarse en las entidades con la mayor representación proporcional en la recepción de éstas, como son Michoacán (10.2%), Jalisco (9.3%) y Guanajuato (9%). En nuestro país se requieren políticas inmediatas que fomenten la colocación de toda esa fuerza de trabajo y, en ese sentido, hacemos un fuerte llamado a los gobiernos estatales y municipales para que apoyen en la generación de empleos y en mejorar la seguridad en sus territorios, principales razones por la que connacionales deciden salir del país en busca de oportunidades. También al gobierno federal para que en un trabajo conjunto con los estados emitan políticas públicas para la reinserción de los repatriados y preventivas para retener la migración.

Si hablamos de empleos, precisamente en esos estados no podríamos dejar de mencionar la enorme potencialidad del turismo mexicano. El turismo puede ser una vía económica para los repatriados, por lo que este sector debe ser altamente impulsado con políticas que estimulen la participación de los connacionales que se reincorporan en la economía nacional, tomando en cuenta la experiencia laboral que tienen y que se puede vincular a esta actividad. En Estados Unidos, la principal ocupación es precisamente en el sector de servicios, donde más de 40% de la mano de obra femenina se ocupa; para los hombres, el sector predominante es la construcción, y ahí también hay otro nicho laboral.

Otro punto importante es proveer de programas para emprendedores a los inmigrantes deportados y que busquen reingresar al sistema productivo a través de la apertura de negocios. Desafortunadamente en México, según el reporte del Global Entrepreneurship Monitor, menos de 50% de la población considera el emprendedurismo como una opción de carrera, lo que nos ubica en el lugar 46 de 54 países analizados, aun cuando las políticas públicas orientadas a incentivar el desarrollo de las empresas han avanzado en serio en nuestro país.

Prepararnos para recibir a nuestros connacionales es la única opción para aprovechar junto con ellos las grandes ventajas de México y reactivar los motores económicos de esta hermosa tierra. ¡Hasta nuestro próximo encuentro!

*Presidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, AC.