Según la página electrónica www.breathingearth.net, que reporta las emisiones de Bióxido de Carbono (CO2) por segundo a nivel mundial, en México cada persona genera 3.88 toneladas de este gas al año, cantidad que es superior a lo reportado para cada habitante de Nicaragua, Bolivia, Costa Rica o Brasil, pero, inferiores a otros países como: Argentina, España, Italia, Grecia, Canadá o Estados Unidos.

Sin importar el punto que ocupemos como país o persona en cuanto a la generación de CO2, lo cierto es que hay acciones que debemos implementar para mitigar el efecto que tiene este gas sobre el medio ambiente.

Un ejemplo puede ser el decálogo promulgado por una alianza de siete instituciones mexicanas, con miras a reducir las emisiones del CO2, cuyos ejes centrales se resumen en los siguientes puntos:

1) Cambiar nuestra manera de iluminar; 2) ahorrar energía; 3) usar medios de transporte amigables con el medio ambiente; 4) Reverdecer nuestra casa; 5) Reducir el uso de agua caliente; 6) optimizar el uso del agua; 7) reciclar; 8) separar la basura; 9) reducir el uso de climas o calefactores, 10) participar en las actividades de la comunidad y exigir acciones a nuestras autoridades.

El punto cuatro de este decálogo indica que con sembrar un árbol en torno de nuestra casa, se favorecería la absorción de una tonelada de CO2 a lo largo de su vida, además de desviar aires fríos en invierno y proporcionar sombra en el verano.

Con resultados generados por la Calculadora Mexicana de CO2 y tomando en cuenta el promedio de emisiones de cada habitante mexicano, le corresponde hacerse responsable del cuidado y desarrollo de al menos 11 árboles por año o el equivalente a 1.2 billones como nación.

Es cierto que mucho pueden hacer nuestras autoridades con sus programas y políticas para favorecer al medio ambiente, pero nos toca como ciudadanos observar nuestro entorno en el cual desarrollamos nuestras actividades y tomar acciones al respecto, a la vez que apoyamos la economía de productores y comercializadores de diferentes especies de árboles, ya sean frutales, forestales o incluso ornamentales, que además de dar beneficios ecológicos agregan belleza con sus flores y sus variadas formas.

*Edibel Leyva de la Cruz es Promotor del Centro de Desarrollo Tecnológico Tezoyuca. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]