Desarrollar un programa nacional de plantaciones forestales comerciales representa un gran desafío. Las experiencias exitosas de Brasil, Chile, Nueva Zelanda o España han mostrado que este reto se puede superar. Cada país, de acuerdo con sus condiciones particulares, ha tenido que enfrentar y resolver problemas de diferente índole, desde cuestiones técnicas, legales, de logística y sociales, hasta económicas y de comercio internacional

En el caso de México, los problemas iniciales fueron el desconocimiento del negocio del cultivo de árboles, inclusive por parte de los propios técnicos forestales mexicanos, quienes habían estado educados y experimentados exclusivamente en el aprovechamiento de los abundantes bosques naturales de nuestro país.

Problemas posteriores han ido surgiendo, tales como la falta de material genético de calidad, la ausencia de paquetes tecnológicos, la pulverización de la tenencia de la tierra, que limita la generación de economías de escala y, por supuesto, la escasez de recursos y esquemas de financiamiento para invertir en proyectos de largo plazo que, en el caso de las plantaciones forestales, puede llegar a superar los 20 años.

El gobierno federal, a través de diferentes entidades oficiales que han atendido el sector forestal, desde 1997 ha implementado diversos apoyos para la promoción de este nuevo negocio, basado en el gran potencial de México para desarrollar plantaciones forestales competitivas, dadas las favorables condiciones agroecológicas del país y el creciente déficit de la balanza comercial forestal registrado desde hace décadas y que actualmente alcanza los 6,000 millones de pesos.

Los apoyos oficiales a las plantaciones forestales comerciales han sido diversos y han incluido la aportación de bancos de germoplasma, la entrega de planta, la capacitación a técnicos y productores, plantaciones de investigación, viajes de estudio, foros, publicaciones y otros.

Sin embargo, los apoyos más cuantiosos han sido las aportaciones para el establecimiento y mantenimiento de las plantaciones que, en muchos casos, han representado hasta 60% de los costos totales.

No obstante la cuantía y constancia de estos apoyos oficiales, los avances medidos en superficie establecida, habían sido muy lentos y graduales. Ante esta situación, en el 2010 FIRA, entidad de la Banca de Desarrollo que coordina la SHCP, y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), se dan a la tarea conjunta de diagnosticar la problemática de las plantaciones forestales comerciales y sus posibles soluciones, encontrando que el reto más importante a enfrentar es la falta de condiciones crediticias adecuadas a proyectos con largos periodos de maduración.

Generalmente estos proyectos carecen de revolvencia en la fase de maduración de las plantaciones, en otras palabras, no se generan ingresos dado que los productos aún están en formación, lo cual no les permite pagar capital ni intereses de los créditos en los primeros años, además de que la deuda crece debido a la necesidad de continuar invirtiendo en el mantenimiento de la plantación.

En este contexto es que nace el Fondo Nacional Forestal, como una propuesta de solución conjunta de FIRA y CONAFOR y que se ha instituido como un esquema financiero detonante de las plantaciones forestales comerciales en México. Mañana comentaremos al respecto.

* Violeta Espino Ortega, Mario Mónarrez Macías y Gabriel Montiel Aguirre están adscritos a la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio Ambiente en FIRA. La opinión aquí expresada es de sus autores y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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