La recuperación es dispareja. Las condiciones en el mercado laboral siguen siendo malas.

En estas 13 palabras de Ben Bernanke cabe 1 tonelada de pesimismo. La recesión terminó hace dos años, según la ortodoxia estadística, pero es una nube negra que no se ha disipado, confirman los cinco sentidos.

La tasa de desempleo de mayo fue de 9.1%, el nivel más alto del 2011. Casi 15 millones de personas no tienen empleo, 5 millones llevan más de seis meses sin trabajar.

La situación es muy delicada: ha llegado el momento de retirar los estímulos, pero no hay forma de hacerlo porque eso significa matar a la débil recuperación.

Todo esto se da en un contexto donde el enorme déficit fiscal de Estados Unidos empieza a preocupar a los analistas y reduce el margen de maniobra.

A pesar de todo, es un hecho que vendrá un nuevo plan de estímulos. Este plan tendrá como componente principal una reducción a los impuestos que pagan los trabajadores en forma de carga social, afirma la agencia Bloomberg.

Esta solución tendría un impacto equivalente a 0.7% del PIB, de acuerdo con Deutsche Bank, y sería más fácil de negociar políticamente que otras alternativas, entre ellas un descuento en los impuestos de las corporaciones.