Es preciso alzar la vista y atisbar lo que tendremos enfrente en 2024, una vez que nuestro país supere la pesadilla populista. Una prioridad inescapable será reformular la ruta de desarrollo hacia la mitad del siglo, de tal manera que logremos una economía de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero, tal como lo exige la ciencia y los procesos de negociación internacional en el contexto del Acuerdo de París, y de la propia Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático. Esto requiere una profunda reconfiguración tecnológica y sectorial, y cambios de fondo en los patrones de consumo. Será necesario plantear, en 2024, un Plan de Recuperación Económica Verde, que puede ser codificado en 10 puntos esenciales. 

Primero, como elemento estructurador, habremos de ofrecer una Nueva Contribución Nacionalmente Determinada (NDA) para el abatimiento de emisiones de Gases de Efecto Invernadero, con reducción de 45% al 2030 y logrando cero emisiones netas al 2050. Esto, en sustitución de la vergonzosa NDA presentada por el actual gobierno mexicano a las Naciones Unidas en 2020.

Segundo, una política industrial para la electrificación del parque vehicular, e inversión pública en infraestructura de recarga de vehículos eléctricos, además de estímulos fiscales a su adquisición. Esto deberá de ir acompañado de cambios normativos para aumentar drásticamente el rendimiento energético en vehículos de combustión interna, con la perspectiva de eliminar totalmente su comercialización para el año 2035.

Tercero, nueva política de vivienda respetando perímetros de contención, y restablecimiento de subsidios condicionados a la vivienda de interés social en zonas urbanas con servicios e integración. Creación de un banco de suelo urbano para la densificación y verticalización de las ciudades, y diseño y construcción de casas de interés social con aislamiento térmico, calentadores solares de agua y sistemas de generación de electricidad solar fotovoltaica. Promoción de edificaciones de madera con nuevas tecnologías para la captura de carbono, e involucramiento en ello a empresas constructoras y a comunidades y empresas forestales con la finalidad de acelerar la penetración de nuevas tecnologías.

Cuarto, extinción gradual y fin de explotación y uso de hidrocarburos como combustibles para el 2045, utilización del gas natural como energético de transición. Eliminación de venteo y de emisiones fugitivas de gas natural (metano).

Quinto, inversiones a gran escala en energías limpias, expansión de la red de transmisión, y desarrollo de una red inteligente, interconexión mediante cable submarino de la península de Baja California al Sistema Eléctrico Nacional, y posible interconexión con Estados Unidos y Centroamérica. Sistema eléctrico de cero emisiones para el 2045. Desarrollar centrales de almacenamiento de energía a partir de baterías, hidrógeno verde e hidroeléctricas reversibles, y recuperar y relanzar la generación eléctrica con energía nuclear.

Sexto, lograr un sector de transporte terrestre de cero emisiones para el 2040, incluyendo autotransporte de carga y urbano de pasajeros, considerando tecnologías avanzadas de baterías e hidrógeno.

Séptimo, deforestación cero al 2030, y duplicación de la proporción del territorio marino y terrestre cubierto por Áreas Naturales Protegidas. Nuevo programa de Desarrollo Forestal Sustentable y Captura de Carbono en comunidades rurales forestales. Pago por Servicios Ambientales a ejidos, comunidades y propietarios individuales. Restauración forestal a gran escala. Creación de un sistema verificable de compensación forestal de las emisiones de carbono de industrias prioritarias, como la cementara y siderúrgica.

Octavo, adopción de nuevos patrones alimenticios para sustitución de la carne con opciones vegetales y de células madre.

Noveno, creación de un Banco de Desarrollo Sustentable a cargo de la inversión en sistemas de manejo de residuos, tratamiento de aguas residuales, infraestructura eléctrica limpia, sistemas de recarga de vehículos eléctricos, transporte público, reconversión de viviendas. Gestión y regulación de un mercado nacional de carbono.

Décimo, establecimiento de un impuesto significativo a las emisiones de carbono, y desarrollo de un mercado nacional de carbono para centrales eléctricas, industrias, sistemas de transporte y proyectos forestales alineados con los objetivos del Acuerdo de París. 

Con este plan y código, la economía mexicana entraría de lleno a estadios más altos de desarrollo, competitividad y modernidad, a partir de una sólida alianza entre el gobierno y el sector privado, y con las instituciones académicas y de investigación.  

Gabriel Quadri de la Torre

Ingeniero Civil y Economista

Verde en Serio

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.

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