Animar, perder el rostro, borrar la huella .

J. Hoffmann, Marcher Dans Deferí

Al término de su conferencia, a una pregunta inteligente acerca de la posibilidad de un Plan México, el expresidente Clinton respondió: Sí, me gustaría ver un Plan México . En la universidad privada en donde tendría lugar el acto y ante el cuerpo diplomático acreditado, Clinton reflexionó con más atrevimiento que como lo hiciera ante los banqueros en Acapulco.

En la cercanía familiar con Hillary Clinton, todo deja ver que han hablado más de una vez sobre la guerra que su vecino del sur libra contra la delincuencia organizada. Y se puede suponer que la encargada de la agenda de política exterior del presidente Obama ha conversado con éste sobre el tema.

Aunque no tan sorpresiva, esa trágica situación por la que atraviesa nuestro país, lo convierte en un punto por demás sensible para la seguridad estratégica global. México no es Irak ni Afganistán, sino una larga frontera asaltada por la sombra de la violencia. ¿Hasta dónde llegará en ambos lados esa oscuridad?

Para Clinton, un Plan México no sería la replicación del Plan Colombia, pues la historia, por él mismo citada, no lo permite. Insistió en dos de sus rasgos, el plan tendría que ser integral y conjunto. A partir de dicha premisa, mencionó tres conclusiones estratégicas que han de ser ponderadas cuidadosamente en su sentido explícito e implícito. Primera: sabemos que es un problema casi sin solución . Segunda: Casi es imposible en cualquier parte del mundo que acabemos con todos los enemigos . Tercera: No hay manera de que Estados Unidos se proteja solo .

Todo lo anterior conforma una ventana de oportunidad para México. Vamos a hacerlo . Tiene que ser un plan continental, en donde jueguen los pesos de América del Norte y de Brasil en Sudamérica. Plan de las Américas , se podría llamar. Y tiene que ser totalmente distinto al ALCA. Sus grandes ejes inseparables, serían: una economía continental sólida y competitiva, una estructura multinacional para combatir la delincuencia organizada sin efectos aberrantes para ningún país, y multiplicación de las oportunidades para los más desiguales.

Obama ha comenzado a ejercer su liderazgo en el mundo. Aquí tiene una agenda de largo plazo, 30 años por lo menos. México la debe hacer suya y comenzar ya con el tema migratorio, reencendido en Arizona, proponiendo pasos hacia un movimiento ordenado de las capacidades creativas del continente.