"¿Han asesinado a periodistas? Yo he visto y vi lo que pasó en todos los sexenios pasados y es algo terrible". Ésta es la respuesta que dio la nueva presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra, a la primera pregunta que le hizo un periodista después de que asumiera el cargo el martes pasado en una tormentosa sesión en el salón de plenos del Senado.

Su respuesta puede interpretarse de varias maneras:

1.    no está enterada de lo que pasa en México;

2.    sí está enterada de lo que ocurre, pero no le importa que maten a periodistas en nuestro país;

3.    está enterada, pero se niega a aceptar que dichos asesinatos se hayan perpetrado durante el gobierno de su líder ideológico y camarada morenista, el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Si la respuesta es la primera, queda claro que ella no tiene la menor preparación para el cargo que recién obtuvo gracias a las supuestas trampas de los senadores de Morena.

Si es la segunda, demuestra que en los periodistas ve una amenaza para el gobierno de la 4T y no levantará un dedo para exigir que las autoridades judiciales investiguen y resuelvan satisfactoriamente los asesinatos.

Y si es la tercera, no deja la menor duda de que mientras presida a la CNDH, ésta ignorará las denuncias que se presenten contra los organismos públicos dirigidos por funcionarios de filiación morenista e investigará exhaustivamente las que se presenten contra las instituciones que estén a cargo de funcionarios sin filiación partidista o que militen en partidos de oposición.

No creo que Piedra Ibarra ignore la realidad, pues diversas organizaciones nacionales e internacionales han difundido los casos de periodistas asesinados en este año.

No anotaré aquí los números dados a conocer por organizaciones mexicanas, porque es muy probable que sean desestimadas por la nueva presidenta de la CNDH, utilizando los mismos argumentos que esgrime AMLO al restarle credibilidad a los datos que no le gustan o convencen. Para ello, sería muy fácil decir "yo tengo otros datos" o acusar a la organización de ser neoliberal,  conservadora, neofascista y corrupta.

En primer lugar, cito los datos difundidos por Reporteros sin Fronteras (RSF), organización no gubernamental internacional francesa, que hasta ayer anotaba que en México han asesinado a 10 periodistas este año, situación que lo convierte en el país más peligroso para ejercer este oficio en el 2019. Para que Piedra Ibarra se entere de quiénes son, puede consultar https://rsf.org/es/barometro?year=2019&type_id=233#list-barometre.

De acuerdo con el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), una organización independiente y sin fines de lucros con sede en Nueva York, se ha confirmado el asesinato de cinco periodistas, mientras que hay 14 desaparecidos (https://cpj.org/americas/mexico/).

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reporta que en el año se ha asesinado a 10 periodistas (https://en.unesco.org/themes/safety-journalists/observatory/country/223773).

Piedra Ibarra debe explicar el por qué de su absurda respuesta a la pregunta que se le hizo y, por su ignorancia, ofrecer una disculpa al gremio periodístico y a México.

Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.