Está encendida la mecha de una poderosa bomba que podría estallar con toda su fuerza en el multimillonario negocio de las telecomunicaciones.

El impacto se registraría directamente en el centro del canal más efectivo y codiciado de las redes de alta velocidad para ofrecer servicios de Internet inalámbrico: la banda de 2.5 Gigahertz (GHz), cuyo valor extraoficial oscila entre los 50,000 millones y 80,000 millones de pesos.

Como es público, el gobierno federal -a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), encabezada por Dionisio Pérez Jácome- y el Grupo MVS, de Joaquín Vargas, mantienen conversaciones para alcanzar un acuerdo en torno de las concesiones que tiene el grupo empresarial en esa banda.

Pérez Jácome ha dicho pública y abiertamente que en este mes se dará solución al tema. En ese contexto, un grupo de legisladores demandó que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) requiera a la SCT y a la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) un informe pormenorizado sobre el cumplimiento de obligaciones de cada uno de los concesionarios en la banda de frecuencias de 2.5 GHz y respecto de cada una de las solicitudes de prórroga de los actuales concesionarios en esa banda.

El grupo de legisladores presentó, el pasado 9 de abril, una denuncia en contra de la Cofetel a efecto de que la ASF requiera a ese órgano regulador que rinda de un informe de situación excepcional durante el ejercicio fiscal en curso sobre la situación de las concesiones sobre la banda 2.5 GHz.

El motivo está fundado en la probable afectación de un área estratégica y prioritaria de la economía como lo es el sector nacional de telecomunicaciones.

Espectro, el valor del futuro

Pero lo que llama la atención de la denuncia son los datos y señalamientos en contra de la empresa que es titular del mayor número de concesiones en esta banda.

La denuncia refiere que originalmente, en la década de los 80, esta banda fue concesionada a diversas empresas para prestar el servicio de televisión de video o audio restringidos, o como se conoce popularmente: televisión de paga.

Recuerda que primero se concesionó una porción de la banda de manera discrecional y posteriormente a finales de la década de los 90 se les concesionó el resto de la banda, a los mismos concesionarios, vía procedimientos de licitación pública sui géneris.

Advierte que la ASF hizo en la primera mitad de la década pasada observaciones muy serias sobre el procedimiento bajo el que se asignaron dichas concesiones y en particular la forma en que se determinó la contraprestación económica que los titulares de las concesiones en esa banda debían enterar al erario federal.

La danza de las cifras

Con el tiempo -apunta el documento- la Unión Internacional de Telecomunicaciones identificó que las frecuencias de la banda de 2.5 GHz son mucho más idóneas para prestar servicios de acceso inalámbrico de banda ancha a altas velocidades, que para prestar el servicio de televisión restringida.

Con ello, el valor del espectro concesionado en México se multiplicó automáticamente en más de un centenar de veces.

Advierte que de acuerdo con opiniones de analistas, el valor comercial de 190 MHz oscila entre los 50,000 millones y 80,000 millones de pesos y dividido en tramos podría servir para que operen cuatro concesionarios.

Cada uno tendría espacio suficiente para dar servicio a más de 30 millones de usuarios, sin problemas de interferencias o de saturación de espectro.

Además indica que este rango de frecuencias se estima vale 6,000 millones de pesos en pagos de derechos anuales.

La principal empresa titular del mayor número de concesiones de esta banda -apunta el documento- decidió migrar a todos sus usuarios de televisión inalámbrica para dejar vacías sus frecuencias de 2.5 GHz, pero sin devolverlas al gobierno.

Y en su afán de mantener el espectro y ante la posibilidad de que el gobierno federal decidiera recuperarlo -tal y como ocurrió en los países de la Unión Europea- algunos de estos concesionarios -acusa el grupo de legisladores firmantes- han orquestado una serie de maniobras jurídicas con las que pretenden orillar al gobierno mexicano a renovarles sus títulos de concesión, varios de ellos ya vencidos, para utilizar la banda 2.5 GHz para usarla en las nuevas tecnologías.

Los actuales concesionarios no están dispuestos a que el espectro se licite públicamente. La denuncia la firman: Pablo Escudero, Sebastián Lerdo de Tejada, Alfredo Villegas, Humberto Lepe, Ma. Esther Scherman, Mario di Costanzo, David Ricardo Sánchez, Marcela Guerra, José F. Rábago, Francisco Saracho, Patricio Chirinos, Margarita Liborio, Esthela Damián, Alejandro Cano, Alejandro Gertz, César Augusto Santiago y Carlos Flores Rico.

CUENTOS VERAS

Oficialmente MVS anunció que a partir del próximo 30 de junio dejará de operar su servicio de Internet e-go, luego de ocho años de servicio al público. Es una medida temporal ante la incosteabilidad del servicio y en tanto se llega a un acuerdo con el gobierno respecto de la banda 2.5 GHz, asegura el vocero de la empresa, Felipe Chao.