Pero el problema no es sólo la falta de acuerdos, sino que incluso se ha propuesto revertir los cambios que se han hecho en los últimos años en aras de una mayor transparencia, como la división de la paraestatal.

Se ha expresado la intención de integrar las subsidiarias de Pemex: Refinación, Exploración y Producción, y Gas y Petroquímica Básica, a la paraestatal.

Tal iniciativa -dicen los expertos-, sería un retroceso, cuyo principal objetivo es la opacidad en las finanzas de la paraestatal y encubrir las cuantiosas pérdidas que tienen algunas de las subsidiarias.

El problema en el Consejo de Administración de Pemex, que preside la secretaria de Energía, Georgina Kessel -advierten-, es un problema de diseño institucional del propio Consejo de Administración, modificado a la luz de la última reforma de la paraestatal.

Resultó que una buena intención -como ocurre con muchos otros temas en Pemex- se convirtió en una pésima acción.

Y es que la integración del Consejo, que pretendía fortalecer a la institución con la participación de consejeros profesionales, al final se convirtió en botín de los partidos políticos que enviaron a sus respectivos representantes en calidad de cuotas de poder.

Y en consecuencia, el Consejo de Administración se ha politizado en extremo y en lugar de generar y aplicar soluciones, sólo se registran eternas discusiones y estrategias de dilación e incluso, se ha llegado al extremo de que en el Congreso se han reventado, literalmente, sesiones de trabajo.

Fue el caso de la sesión de antier, en la que se revisó el Plan Nacional de Pemex, que por primera vez se logra sea por un lustro.

La sesión se dividió en dos partes para la revisión de los temas. En la primera parte, se revisó el Plan Nacional de Pemex.

Y en la segunda, se propuso revisar siete temas diversos.

Bueno, pues el colmo fue que incluso, se cuestionó el orden del día.

Y en el extremo, uno de los consejeros profesionales propuso algunos temas, para una vez que fueron aprobados para su discusión, posteriormente oponerse a los mismos.

Rogelio Gasca Neri, quien ha tenido amplísima experiencia en el sector público durante los gobiernos priístas, se ha convertido -dicen sus detractores- en un consejero incómodo, por su posición contradictoria.

Él fue quien reventó la sesión de antier, al abandonarla junto con los representantes del sindicato.

Gasca Neri, representante del PRI -aseguran quienes lo han escuchado-, afirma en conversaciones en corto que él será el próximo director de Pemex, en caso de que gane su partido.

Pero Gasca Neri es uno de los cuatro consejeros profesionales, los otros tres son Fluvio Ruiz del PRD; Fortunato Álvarez del PAN, y Héctor Moreira del PAN.

El punto es que todos -acusan quienes los vienen observando- jalan agua para el molino de sus respectivos partidos.

Y eso impide el óptimo funcionamiento del Consejo de Administración de la principal paraestatal del país.

Primero la institución, luego el nombre: Del Villar

Más que la definición del Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), lo más importante es el fortalecimiento de la institución, considera el comisionado Rafael del Villar.

El órgano regulador debe verse como una institución de proyectos, más que de personas; se tiene que definir su agenda, las bases de transparencia, cómo opera el pleno y las atribuciones de los comisionados, pero sobre todo, cómo va a rendir cuentas la Cofetel.

Del Villar es, sin duda, uno de los comisionados que mayor nivel de conocimientos técnicos tiene y que mayor seriedad y responsabilidad ha demostrado.

CUENTOS VERAS

Vaya periplo que realizará el exdirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza.

Viaja a Perú, Ginebra y Canadá. Aseguran que en el país del maple se reunirá ni más ni menos que con otro exdirigente sindical: Napoleón Gómez Urrutia.

Ver para creer.

marcomares@eleconomista.com.mx