No lo pudo haber sentenciado mejor. Al referirse al ajuste del gasto público anunciado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) hace algunos días, el gobernador de Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, simplificó una de las máximas de la responsabilidad fiscal,al decir que lo razonable es ajustarnos [con menor gasto], porque la otra alternativa es realmente mayor deuda, y mayor deuda implica mayores impuestos . Y es que a nadie le gusta pagar más impuestos

El anuncio del ajuste fiscal y la sentencia de Banxico responden a dos hechos: la caída del precio y la menor producción de petróleo, así como su impacto en las finanzas públicas.

El precio

El precio del petróleo mexicano en el exterior se ubica en su nivel más bajo en los últimos años, al encontrarse en alrededor de 45 dólares por barril (usd/b), lo que significa un desplome (en caída libre) desde los 100.45 usd/b alcanzados apenas en junio del 2014. En promedio, el precio del barril de crudo mexicano alcanzó los 87.63 dólares en el 2014, 98.79 en el 2013 y 102.13 en el 2012.

La caída del precio se debe, a su vez, a dos factores: a la sobreoferta que existe en el mercado (que se calcula en alrededor de 20 millones de barriles diarios, orquestada principalmente por Arabia Saudita con el objeto de sacar del mercado a países que se volvieron grandes productores en los últimos años, como Estados Unidos y Brasil) y a la menor demanda (derivada del débil crecimiento de China, la languidez con la que se recupera Estados Unidos y la nula recuperación en otras partes del mundo).

En breve, el exceso de oferta y la débil demanda han sido los factores responsables de la caída histórica del precio del petróleo a nivel internacional (igual que ha ocurrido con el precio de otros commodities, pero ésa es otra historia).

La producción

De acuerdo con cifras reportadas, en enero de este año la producción de petróleo en nuestro país se ubicó en 2,235,000 barriles diarios, es decir, el mismo volumen de producción que se tenía hace más de tres décadas, y similar al que se observó en 1980.

De acuerdo con Pemex Exploración y Producción, subsidiaria de Pemex encargada de extraer el petróleo, el volumen de crudo disminuyó en 194,000 barriles diarios en enero con respecto a los 2,429,000 barriles extraídos en promedio durante el 2014.

Resultados

Si recordamos que los ingresos fiscales dependen todavía de 35% de los recursos provenientes de la venta de petróleo, una caída del precio en el dólar significa menores ingresos por 300 millones de pesos. A este efecto habría que añadir la menor recaudación derivada de la menor producción del llamado oro negro.

La respuesta del gobierno federal era de esperarse: acatando el compromiso con la responsabilidad fiscal (y los preceptos de no contratar deuda pública ni incrementar impuestos), el ajuste se dio, primero, en el precio estimado en el presupuesto federal por cada barril de petróleo, al pasar de 82 a 79 dólares, y al contratar coberturas financieras para asegurar parte de los ingresos petroleros del 2015 (por ello se pagaron 773 millones de dólares), y, en segundo lugar, en el ajuste al gasto público por 124,300 millones de pesos (65% en gasto corriente), e incluyendo reducciones de inversión en infraestructura, como la postergación en la construcción del tren México–Querétaro y la cancelación del transpeninsular.

Se estima que el recorte presupuestal no afecte la meta de crecimiento económico del país. De continuar con esta situación (la caída del precio del petróleo y/o su producción) la economía sí podría afectarse en el mediano o largo plazo. También es imprescindible resolver de facto la alta dependencia que tienen las finanzas públicas del oro negro. Esto significa llevar a cabo una verdadera reforma fiscal.

* José C. Femat es economista con posgrado en Historia y Desarrollo Económicos.

Rodolfo Salazar es economista con posgrado en Administración y Finanzas.

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