El qué dirán sí importa, ¡y mucho! En términos generales, la reputación es un termómetro de prestigio; sin embargo, los medios de comunicación y las cada vez más dinámicas redes sociales demuestran que esta apreciación en muchos casos puede ser determinante y, al menos en el caso de las empresas o corporaciones, incluso un asunto de supervivencia.

Los casos de corrupción, los desastres ambientales, los errores de seguridad y las fallas en alguna línea de producción, entre muchos otros, son eventos capaces de desestabilizar a una compañía y hasta de ponerla en jaque. Incluso, una imagen o prestigio construido en años puede venirse abajo en cuestión de horas y su reconstrucción puede requerir otro largo periodo sin garantía de recuperación.

Ni siquiera corporativos gigantescos como Toyota (afectado en el 2010 por el recall de 14 millones de autos en el mundo) o la reina del comercio online Amazon (denunciada en el 2013 por la televisión alemana debido a las pésimas condiciones que enfrentan sus trabajadores) han logrado inmunidad ante una crisis de imagen. En el primer caso, las pérdidas millonarias y la estrepitosa caída de sus acciones en la Bolsa de Tokio llevaron a la empresa a uno de sus peores momentos, perdiendo liderazgo en la industria. En el caso de Amazon, la indignación de los consumidores tuvo severas repercusiones en sus ventas y en su imagen corporativa. En México hay ejemplos claros. Ahí está Grupo México, con su controvertida minera Buenavista del Cobre, y Grupo Higa.

Los expertos coinciden en que los daños trascienden sus pérdidas materiales y sus impactos en la operación para alcanzar su pésima reputación. El estudio de Riesgo de reputación , de Oliver Wyman, alude a efectos tan graves como la disminución del valor corporativo, la reducción de oportunidades, la ruptura de la confianza y la degradación de la marca. Todo como consecuencia directa de la forma en la que una compañía es percibida después de un incidente o crisis.

De acuerdo con el estudio, las empresas deben reexaminar su exposición a los desafíos y su habilidad para responder a potenciales crisis. Más que una mera comunicación social, se requiere la integración de prácticas de manejo de riesgo, un buen comportamiento corporativo con ética eficaz y congruencia en su liderazgo. La reputación mucho importa porque mucho se pierde si se le pone en riesgo.

Cada vez más cerca

La propuesta del jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, para incrementar el salario mínimo toma forma y se extiende al resto del país. Incluso, integrantes de la Conago, encabezada por el gobernador de Durango, Jorge Herrera, firmaron un pronunciamiento para respaldar la desvinculación del salario mínimo de sanciones y ordenamientos, y la creación de una unidad de medida actualizada. Asimismo, diputados aprobaron la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto en el mismo sentido; falta el voto del Senado y de los congresos estatales, pero el camino está andado.

Enhorabuena por el consenso político en esta materia. El verdadero reto es que las leyes sean para el bien de la gente. El salario es justo, o no es nada.