La identidad y arraigo del club le salvan de cualquier catástrofe financiera.

Casi a la mitad de los mexicanos no le desagrada la idea de irse a vivir al extranjero, tampoco mira mal que junto con Estados Unidos formemos un solo país; algunos creen que habitamos un país cosmopolita, la mayoría está en contra de la legalización de la marihuana, pero eso sí... casi el 60% dicen que si no fueran mexicanos no les gustaría ser de otra nacionalidad.

Hay símbolos en nuestro país que defendemos como un retrato 100% de lo que hemos sido y de lo que somos y hasta de lo que seremos: el petróleo, la Virgen de Guadalupe y también pueden entrar en esta categoría la selección mexicana de futbol y las Chivas. Estas valoraciones nada tienen que ver con la importancia de las instituciones; es un tema de las sensaciones y los sentimientos.

El CIDE -en junio del 2013- elaboró un documento donde se perfilaba a la sociedad mexicana mediante una encuesta respecto a algunos de sus deseos, preferencias o intenciones. Entre los puntos destacables figuraba que 65% estaba en contra de cualquier inversión extranjera en Pemex, 52% dijo que únicamente les gustaría ser mexicanos y no de otra nacionalidad. Otros estudios detallan el alto impacto de algunos símbolos . Según Consulta Mitofsky, Chivas es uno de los equipos más populares del país, y en los peores momentos de la selección mexicana previos al Mundial de Brasil 2014, el promedio de asistencia al estadio Azteca era de 93%... También tenemos la fe, que el año pasado movió a 7 millones de personas para las festividades de la Virgen de Guadalupe en diciembre.

Pero hablemos de uno de esos símbolos, de Chivas, un club que pase lo que pase podemos estar seguros de algo (inclusive en un tentativo descenso que ahora es posible por lo que hemos visto desde el torneo anterior con su calidad de juego): nunca dejarán de apoyarlo... E incluso con menor impacto financiero, Guadalajara siempre será un negocio.

Chivas, que además de la crisis deportiva que vive al ser último de la porcentual y de los problemas extracancha como la posible separación de la pareja Jorge Vergara y Angélica Fuentes, dueños de la franquicia, tiene ahora que pelear por mantener su viabilidad financiera.

Hay que acotar que aunque los aficionados no han acudido con frecuencia al Estadio Omnilife desde hace un año y medio, y aunque parezca insensible o sin tacto, el dinero de la taquilla no es algo que realmente le interese a Jorge Vergara, pues gracias a los multimillonarios contratos de televisión, como el que tiene con Univisión por 80 millones de dólares, y el de otros de sus socios comericiales, tiene garantizada la vida económica de la franquicia al menos hasta el 2020.

El problema viene por lo que puede ocurrir. Es probable que algunos de sus sponsors (Tecate, Bimbo, Scotiabank, Pepsi, Adidas, Comex, entre otros) tenga una cláusula de rescisión de contrato en caso de descender, o en su defecto, una disminución en el monto que pagan anualmente, pero difícilmente podrán romper relaciones.

Todo esto pasa porque para los mexicanos Chivas es un símbolo de identidad (regional, nacional y hasta internacional). Es junto con el América uno de los casos más exitosos de marketing, de negocio y de apoyo de parte de nuestro país en todos los sentidos, inclusive aunque le vaya mal, y esto último es por dos razones: por el morbo que genera ver a uno de los clubes grandes en el abismo, y el otro es por la gran cantidad de aficionados que quieren sus colores.

Chivas está obligado a no descender. Sí, obligado. Tanto dinero que recibe, tantos fans que le apoyan, tanta tradición, no le permite darse el lujo de un accidente deportivo o un fracaso mayúsculo al perder la categoría. Pero si es que eso ocurriera, podemos estar seguros de algo: Guadalajara será negocio esté donde esté.