Las proyecciones de largo plazo publicadas recientemente por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) indican que para el año comercial 2010-11 las exportaciones de trigo de Estados Unidos crecerán en 10.0 millones de toneladas.

Lo anterior, como resultado de un incremento de 10.8% en la disponibilidad del cereal (producción más inventarios iniciales), al alcanzar 86.7 millones de toneladas.

Es posible explicar dicha situación por una expectativa de cosechas récord en el 2010/11 y el nivel de inventarios iniciales más alto en los últimos 10 años. En esta evolución abona también la coyuntura en el mercado mundial de trigo originada por el déficit de producción de Rusia y otros países de la antes Unión Soviética tras la severa sequía del 2010.

Hacia el 2021 se espera que las exportaciones de trigo de Estados Unidos se ubiquen en 23.8 millones de toneladas, nivel similar al observado hasta antes de las contingencia climatológica de los países del Mar Negro.

En tanto, el mercado mexicano de trigo representó en promedio durante el 2000 y el 2010, 8.8% de las exportaciones totales de Estados Unidos.

A su vez, en ese mismo periodo, 71.8% de las importaciones mexicanas fue de origen estadounidense.

El USDA prevé que las importaciones mexicanas totales de este commodity crecerán en 700,000 toneladas hacia el 2021. Esto representa un incremento de 21.2% en los próximos 10 años.

En el corto plazo se espera que el precio internacional muestre presiones a la baja como resultado de un elevado nivel de cosechas en Estados Unidos.

Sin embargo, se prevé que en los meses siguientes el precio internacional del commodity recupere su tendencia a la alza.

De esta manera, es posible concluir que la volatilidad del precio del trigo será un factor importante durante el cierre de la temporada 2010-11 y principios del ciclo 2011-12.

Esto último, particularmente influido por las condiciones de humedad alta en el norte de Estados Unidos, que afecta la siembra del trigo de invierno y trasmite la percepción de riego alto a los agentes de mercado.

Derivado de lo anterior, es importante que las empresas mexicanas cuenten con instrumentos de cobertura de precios que les permita garantizar su rentabilidad.

*Lizbeth Uribe es especialista de la dirección de Análisis Económico y Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]