Terminamos 2012 con el ruido del Fiscal Cliff* (abismo fiscal) en Estados Unidos ante nuestros ojos, seguido por la proximidad (principios de 2013) del nivel máximo de deuda fiscal (Debt Ceiling) que puede mantener ese país. De la mano van los ruidos de la crisis de deuda europea, en la que los distintos países se van turnando el foco, según eventos que son consecuencia de ésta.

Las probabilidades apuntan a que Estados Unidos finalmente no caiga en el abismo fiscal y que se solucione el problema del límite de la deuda. Mientras que en el Viejo Continente seguirían sucediendo hechos que generan controversia y temores, pero sin que se produzca un desenlace catastrófico.

Más allá de lo inmediato

La economía mundial comenzó en 2008 a pagar los excesos de las últimas décadas. Finalmente, hoy no se puede decir que exista una tasa libre de riesgo de 0% en un instrumento de gobierno de algún país en el mundo. Las economías desarrolladas crecen moderadamente o están en recesión, pero no se ven riesgos inflacionarios en el horizonte en 2013.

Las emergentes siguen liderando el crecimiento mundial y hay presiones inflacionarias más inminentes en muchas de ellas. Las desarrolladas agotaron sus instrumentos de política monetaria y se encuentran en un nivel máximo de expansión y tasas reales negativas. Las emergentes disponen aún de herramientas monetarias contra cíclicas. Las desarrolladas tienen que evitar una recaída económica en el corto plazo pero es imprescindible que solucionen los problemas de endeudamiento estructuralmente. Las emergentes siguen presentando una situación fiscal sólida y sus fundamentos macro e institucionales van de bien en mejor.

Por tanto, los grandes desafíos de las autoridades económicas a nivel mundial son, en el caso de los países desarrollados, adoptar las políticas fiscales adecuadas. En el caso de los emergentes, adoptar las políticas monetarias adecuadas para evitar la inflación, pero cuidándose de una excesiva apreciación de sus monedas que gatille la enfermedad holandesa** en las economías.

Es de esperar que las autoridades políticas y económicas se enfoquen en lo importante y de largo plazo. La recuperación del mercado inmobiliario ya es tangible en los Estados Unidos, la posibilidad de energía más barata, de producción interna y "estable" también, gracias al desarrollo de la tecnología para extraer el gas de esquisto (Shale gas) y la generación de empleo es positiva y gradualmente crece. Esto podría mejorar las proyecciones de crecimiento de la economía norteamericana -o al menos mantenerlas- para 2013 (actualmente alrededor de 2%).

Las economías emergentes seguirían liderando la actividad económica mundial, con un crecimiento en torno al 5% y hay prácticamente certeza de un "aterrizaje suave" de China, donde el cambio de liderazgo traería sorpresas positivas y mejoraría la percepción de riesgo del gigante asiático. Las autoridades chinas deben enfrentar el desafío de la transición, desde una economía históricamente basada en las exportaciones y desarrollo de la infraestructura, hacia una mayor participación del consumo y mejoras en la calidad de vida de la población.

Europa seguiría entre recesión y un anémico crecimiento, tomando las medidas justas y necesarias y a última hora; sin embargo, lo que se construyó en 20 años no se va a deshacer en 1 o 2, y probablemente para el Viejo Continente el 2013 será más de lo mismo.

Implicancias para los inversionistas

En el corto y mediano plazo, seguirá siendo la tónica un "tira y afloja" entre un saludable sector privado a nivel global y atribuladas cuentas fiscales en los países desarrollados y la necesidad de un fino manejo económico, tanto en éstos como en los emergentes. Las toneladas de caja acumuladas por las empresas y las inversiones resguardadas en activos refugio sólo se liberarán en la medida que la incertidumbre político-económica vaya cediendo.

Terminando el 2012, de cara al 2013 los argumentos a favor y en contra de tomar más riesgo a través de un aumento en la asignación a renta variable -que se han debatido en un balance inestable desde 2011- se inclinan más a favor, a nuestro parecer.

Los indicadores económicos mundiales reflejan que la desaceleración de mitad de ciclo habría tocado piso a fines de este año y la estabilización es más palpable. Dados los riesgos, muchos de origen político con alto efecto potencial en la economía, la postura de aumentar la asignación en acciones debe ser permanentemente monitoreada y las posibilidades de cambios en la postura de un mes a otro son mayores de lo que han sido históricamente en Compass Group.

Las acciones siguen ofreciendo más valor que la renta fija hacia el 2013. En el caso de los países desarrollados, los dividendos superan el retorno de la renta fija de mediano y largo plazo. Adicionalmente, el sector corporativo ha sabido acomodarse y resistir períodos de recesión y lento crecimiento, aumentando de valor.

Las compañías de países emergentes están más "al límite", con mínimos excedentes y prácticamente sin capacidad no utilizada, por lo que el crecimiento requiere inversión. A pesar que esas economías crecen más, el consumo también, y ello genera mayores aumentos en las ventas, la capacidad, entonces el potencial de crecimiento de las utilidades es menor.

En el mercado de bonos, sólo vemos valor en la renta fija emergente (en general) y en papeles de alto rendimiento (High Yield), tanto en economías emergentes como desarrolladas. Éste viene dado por rendimientos (tasas) atractivos para el nivel de riesgo que representan. En esta clase de activo, el riesgo que se vislumbra es la inflación, más inmediato (2013) para los países emergentes y de mediano plazo (2014) para los desarrollados.

Las monedas emergentes por fundamentos y flujos de inversión financiera y directa son activos atractivos, al igual que las materias primas. En éstas últimas, sin embargo, es necesario diferenciar las relacionadas a la energía (como el petróleo), los metales y los alimentos. El desarrollo en la explotación del gas de esquisto va a cambiar -en el largo plazo- la matriz energética mundial y significa un "techo" para los precios del petróleo y relacionados.

Los precios de los metales tienen un soporte a estos niveles de crecimiento mundial. Los precios de los alimentos, finalmente, seguirían aumentando por el explosivo crecimiento en el consumo, proveniente principalmente de economías emergentes.

El 2013 comienza con mercados aún afectados por la incertidumbre, pero en descenso, gracias a la solución al riesgo de Fiscal Cliff en Estados Unidos y que la relevancia que adquieren los "ruidos" provenientes de Europa disminuye. Los riesgos geopolíticos siempre van a estar, pero luego de dos años en que éstos y los mencionados antes han llegado a su peak, estarían incorporados, tanto en los precios como en el "ánimo" (sentiment, como se dice en inglés) de los inversionistas.

* Se ha denominado así a los efectos potenciales que a fines de 2012 generaría el fin de estímulos fiscales implementados como medidas contra-cíclicas para evitar una Depresión luego de la Gran Recesión 2008-2009.

** Se llama así cuando la excesiva apreciación de la moneda local frente a la divisa daña la competitividad internacional de un país, afectando muy negativamente las exportaciones.