Aunque pareciera contraintuitivo, la perspectiva económica para el país se muestra más alentadora que para el resto de sus socios comerciales. Mientras que para Estados Unidos la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2013 de 2.0% y para la zona euro una recesión de -0.1%, para México el crecimiento sería de 3.3 por ciento.

Esto se debe principalmente a que el país se encuentra en una mejor situación en términos macroeconómicos que sus contrapartes, haciendo viable un crecimiento más robusto de su economía.

LOS PRINCIPALES RIESGOS

En Estados Unidos, el crecimiento económico es todavía modesto y se combina con la falta de confianza por parte de los consumidores estadounidenses, un desapalancamiento por parte de las empresas y una consolidación fiscal que no termina por eludir el temido precipicio fiscal, al que le quedan pocos días para definirse si podrá evitarse o no.

En Europa, se muestra una creciente falta de credibilidad y consenso político para establecer estrategias que eviten el rompimiento de la zona, tanto en el corto como en el largo plazos. Este riesgo, el temor de insolvencia de algunos bancos y las preocupaciones sobre la deuda soberana pesan en el ambiente de negocios, haciendo muy difícil que los inversionistas se arriesguen y creen empleos. Un verdadero círculo vicioso

De no encontrarse las fórmulas de consenso político para ambos casos, la situación podría convertirse, a juzgar por comentarios de diversos analistas, en un efecto dominó que arrastre a la economía mundial a un nuevo episodio recesivo, del que deberán buscarse formas novedosas para salir, pues las actuales no han probado servir.

PANORAMA PARA MÉXICO

Si bien el escenario externo no parece favorable, algunos elementos permiten establecer un panorama más alentador para el país.

Primero, nuestro país podría verse beneficiado de un mejor entorno económico interno; esto es, no pasa desapercibido que el país cuenta con un manejo prudente de las variables macroeconómicas y que, en términos de costos laborales, al menos, también es más competitivo. Por lo anterior, y pese a que la seguridad continúa siendo un factor determinante, la inversión extranjera sigue fluyendo al país, inclusive algunas empresas que hace algunos años emigraron a China han comenzado a regresar a México.

Aunado a la reforma laboral recientemente aprobada, que permitirá contratar (y despedir) trabajadores con mayor flexibilidad, se encuentra también la posibilidad de concretar el Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP por su sigla en inglés), que comentamos en este espacio hace algunos meses.

El acceso de los productos mexicanos a los países de la cuenca del Pacífico permitirá que inversionistas de varias regiones se establezcan en México para producir bienes que se comercializarán a través del acuerdo de libre comercio más ambicioso del Siglo XXI.

A todo lo anterior, se suman las medidas anunciadas por el presidente Enrique Peña Nieto en su discurso de toma de gobierno. Si bien algunas de ellas pretenden atender demandas legítimas de ciertos extractos de la población (indígenas, madres solteras, adultos mayores), abrió la posibilidad a la competencia en el sector de telecomunicaciones (a través de la banda ancha y la creación de dos cadenas de televisión), a una mayor inversión en infraestructura y a una reforma energética que permitirá incrementar la participación en el sector.

VARIABLES MACROECONÓMICAS

Si bien el crecimiento económico para el 2012 se estima en 3.5%, algunos analistas ubican el del 2013 por arriba (hasta 3.8 por ciento). De igual forma, se perciben algunas presiones inflacionarias para el año que sigue (hasta 3.9% contra 3.0% esperado para el 2012), derivado fundamentalmente de presiones en el sector agropecuario.

Por su parte, la tasa de interés podría verse ligeramente presionada, aunque se estima que, en promedio, podría terminar hasta en 4.8%, ligeramente por arriba de la previsión de fin del 2012.

Los balances estimados en cuenta corriente (hasta -1.4% del PIB) y fiscal (hasta -2.5% del PIB) no se perciben como riesgosos, manteniéndose en niveles considerados manejables por los expertos del tema.

También es importante mencionar que en su discurso de toma de posesión, el presidente Peña Nieto anunció que en el paquete económico del 2013 que se envíe al Congreso considerará cero déficit presupuestal , por lo que habrá que estar al pendiente de lo que se establezca en ese aspecto.

En breve, mientras que el balance de riesgos para nuestros socios comerciales está cargado de elementos negativos, el país podría gozar de ciertas ventajas que le permitirían generar un crecimiento más vigoroso y generar mayor confianza tanto a inversionistas como a consumidores. En esta ocasión, pareciera como si la historia nos estuviera compensando.

*José C. Femat es economista con posgrado en Historia y Desarrollo Económicos.

**Rodolfo Salazar es economista con posgrado en Administración y Finanzas.

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