Los diputados, en particular los del PRI, tienen en sus manos la oportunidad histórica de votar la reforma electoral que ya fue aprobada por los senadores. Los priístas en el Senado, siendo minoría, jugaron un papel fundamental para impulsarla y hacerla posible.

Lo acordado por la Cámara de Senadores está un paso adelante en la tarea de dar al país leyes más acordes con los tiempos en los que vive el mundo, y ensanchar y perfeccionar el sistema democrático.

Lo aprobado por los senadores implica tres de los elementos constitutivos de la democracia directa hoy presentes en muchas constituciones del mudo, que son: las candidaturas independientes, la iniciativa ciudadana y las consultas populares.

Las tres ofrecen nuevos espacios para la participación ciudadana, que de entrada elevan el interés de éstos para involucrarse en la política, pero al mismo tiempo y sobre todo abre los espacios de decisión y poder para que puedan ser compartidos por la ciudadanía.

Los senadores también aprobaron la reelección de diputados, por dos periodos, y la de senadores, por uno. Esta medida permitiría que los legisladores se deban, por fin, a los ciudadanos que dicen representar para poder obtener su beneplácito y con ello su reelección.

El sistema político se fortalecería con estas medidas discutidas y aprobadas, con el acuerdo de los partidos, en la Cámara de Senadores. Se empezaría a romper la partidocracia que hoy domina en el país y que está matando el interés de los ciudadanos de participar en la política.

La ausencia de participación ciudadana en la vida política puede resultar en el mediano y largo plazos un atentado contra la democracia. Los políticos que hoy controlan y administran el aparato deben adelantarse a los problemas y abrir espacios de participación y oxigenar la política. Es una de sus responsabilidades.

Los diputados, de manera especial los priístas, deben de citar a un periodo extraordinario de sesiones; los panistas y perredistas están ya de acuerdo para poder sacar adelante la reforma política aprobada por los senadores.

La única posibilidad de que las reformas ya votadas en el Senado puedan entrar en vigor en las elecciones del 2012 es que sean aprobadas a más tardar en junio de este año. De votarse, si es que lo hacen, en periodo ordinario -de septiembre a diciembre- éstas entrarían en vigor hasta la elección federal del 2015.

Los diputados no pueden ignorar que están ante una posibilidad histórica y su voto puede cambiar y hacer mejor, más democrática y participativa, la dinámica del sistema político. Ahora sólo depende de ellos. Los del PRI, por ser la mayoría, tienen la mayor responsabilidad. La ciudadanía espera que estén a la altura. A ella se deben.