El día que en México se acaben los pobres, se acabarán los políticos inútiles que viven de explotar su imagen.

Por eso es que les resulta imprescindible poner el grito en el cielo cuando medio escuchan y medio entienden que alguien dice que en México ya no hay pobres.

Un ejemplo es el expanista Manuel Espino, quien ayer publicó en su cuenta de Twitter: Perdón por molestar. Aquí en Madrid me preguntan quién es el imbécil que dice que México dejó de ser pobre hace años .

Claro que este político está pensando en cómo ofender a Ernesto Codero, a quien identifica como el precandidato de su enemigo político Felipe Calderón. Pero la respuesta correcta es: señor Espino, el imbécil es el Banco Mundial (BM).

México está calificado en el Banco Mundial como una nación de ingreso medio, lo que significa que no es un país pobre.

Gente con el nivel de preparación de Espino debería entender la diferencia entre un país CON pobres y un país pobre.

Claro que cuando la reflexión la hace Ernesto Cordero, secretario de Hacienda, pero sobre todo precandidato del PAN a la Presidencia, los adversarios olvidan el sentido común y hasta su educación básica para decir disparates que suenen estridentes al momento de la descalificación.

Esto demuestra que Ernesto Cordero se puso inevitablemente en la línea de fuego por querer jugar los dos papeles, el de la obscena política partidista mexicana y el del titular de las finanzas públicas.

Lo importante es la claridad de tener absoluta certeza de que no somos un país pobre.

Atendamos al más acérrimo adversario de la actual administración. Un personaje que no es difícil dudar que tiene algo más que oposición al presidente Calderón: Andrés Manuel López Obrador.

Este personaje de discurso repetitivo ha insistido constantemente en algo: En México hay 40 millones de pobres . Si sus cifras son correctas implica que en un país de más de 112 millones hay una mayoría de 72 millones de no pobres.

Hay que leer bien, hay que entender muy bien las cosas como son: en México hay un serio problema de pobreza. Otra vez para lograr claridad absoluta: en México hay un serio problema de pobreza, pero eso no implica que seamos un país pobre.

Con ojos viciados por la política partidista es imposible de entender, pero con objetividad es fácilmente comprensible y como alivio a los que se guían por el impulso partidista hay que apuntar que esto no es un triunfo de Cordero.

En el BM, donde no hacen campañas en favor de ningún precandidato mexicano a la Presidencia, han hecho una clasificación de los niveles de ingreso de los habitantes para determinar si son países pobres, de ingreso medio o ricos.

Así, algunas de las naciones pobres con ingresos muy bajos per cápita, o sea de menos de 995 dólares al año, son: Kenya, Afganistán, Etiopía, Haití o Somalia.

Algunos de los países con ingresos medios-bajos, que de acuerdo con la clasificación del Banco Mundial son aquellos de entre 996 y 3,945 dólares al año, son: Bolivia, Nicaragua, India, Egipto, China, Guatemala, entre muchos otros.

Viene enseguida la clasificación de las economías con ingresos medios-altos, entre 3,946 y 12,195 dólares al año, que no son países pobres. Están aquí México, Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil, Chile, Jamaica, Rumania, Sudáfrica, Rusia, Malasia y una lista extensa de países.

Vienen después los ricos como Estados Unidos, España, Suiza, Australia, Alemania y demás.

Así que no es muy conveniente llamar imbécil al BM sin antes conocer sus documentos.

Perdón, de verdad que me perdonen los que quisieran escuchar que México es pobre y sin esperanza para que ahí basen sus aspiraciones políticas personales, pero no México no es un país pobre.

La primera piedra

Hasta la Casa Blanca llegó el mensaje: romper la tradición de un Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) de origen europeo motivaría sin duda romper la otra tradición de designar a un Presidente del Banco Mundial estadounidense.

No es un asunto de nacionalismos, los europeos, en especial los franceses, pelearán con todo la Dirección del FMI porque en sus manos está el rescate europeo.

Y aunque hay un claro conflicto de intereses porque en el caso de Grecia los principales acreedores son bancos franceses, cuando se trata de salvar los euros de la cartera, no hay nada que impida una campaña con todo en favor de su candidata.