Recientemente Pemex se percibía como el mayor riesgo para las finanzas públicas de México. El tamaño de su deuda, que en los hechos se vuelve un pasivo nacional, hace que Pemex cuente mucho para evaluar las finanzas del país. Por eso lo que sucedió esta semana con la deuda de la petrolera tiene una enorme importancia para garantizar la estabilidad financiera del nuevo gobierno.

Se decía que una administración como la de López Obrador, crítica del neoliberalismo, podría tener problemas para obtener financiamiento por parte de conglomerados financieros globales. Sin embargo, tres gigantes financieros avalaron con 8,000 millones de dólares la capacidad de pago futuro de Pemex, con una línea de crédito y otra revolvente. Ampliaron el plazo de la deuda y mejoraron la tasa por debajo de lo que el mercado ofrecía, lo que se va a traducir en ahorros en el pago de intereses.

Se trata de un arreglo financiero que permite cumplir los compromisos de corto plazo y aclarar el camino del presente año. Mejora también la perspectiva de largo plazo, ya que la operación deja en claro que Pemex es una empresa capaz de conseguir financiamiento internacional a tasas competitivas. El acuerdo alcanzado es una muestra de que es posible construir acuerdos entre gobiernos y grupos financieros que mejoren las condiciones del pago de deuda pública, por encima de las que pueden ofrecer los mercados. Es una manera de evitar los efectos negativos para el interés público de la especulación financiera.

Esto garantiza estabilidad financiera para Pemex, pero además se debe tener presente que persiste la posibilidad de usar los fondos de estabilización para reducir la carga fiscal de Pemex, lo cual es precisamente su función: reducir riesgos. Es decir, el blindaje es doble.

La solución a los problemas financieros de Pemex en el corto plazo no es aislada, es parte del plan para mejorar su capacidad para obtener mayores ingresos en el futuro. Se anunciaron medidas para reducir la carga fiscal para la extracción de petróleo, lo que significa un ahorro de alrededor de 25,000 millones de pesos anuales. Lo anterior va a fortalecer su capacidad de inversión de manera permanente, pero en el corto plazo permitirá incrementar su producción, con proyectos de alto rendimiento en términos de extracción en pozos en tierra y en aguas someras. Eso hará posible incrementar pronto la plataforma de producción.

Esto significa que existe un plan sólido para hacer de Pemex una empresa que genere mayores ingresos. Por otro lado, el gobierno muestra una estrategia de diálogo con los centros financieros globales para lograr mejores condiciones para las finanzas públicas del país. La diplomacia sirve para concretar acuerdos que ofrecen alternativas a las finanzas públicas nacionales. Es una buena noticia para la economía de México.

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.