El tema de Pemex ha sido una prioridad editorial para la sección Empresa y Negocios de El Economista durante esta semana por varias razones.

La primera de ellas tiene que ver con el patrimonio de la paraestatal que cada día está más mermado.

Las razones: una carga tributaria que le impide ser una empresa sana y la baja en la producción.

De estos motivos, una relación directa tiene que ver con la carga laboral de la petrolera, la que es una autentica remora y que creció en el primer trimestre del 2010; otra tema que preocupa es la baja de las reservas, en especial las probadas.

El tema, pues, es preocupante; de terror, la calificó Carlos Puig a raíz de una nota que se publicó en El Economista al respecto de la situación de Pemex en comparación con otras empresas petroleras del mundo.

Lo que salta a la vista es que los mexicanos enfrentamos el gran riesgo de perder una fuente (la más importante) de generación de riqueza si no se corrige el rumbo de Pemex cuanto antes.