Hasta el cierre de esta columna, se informaba oficialmente que había sido un accidente lo que provocó la explosión en la torre de Pemex.

Se difundía con variaciones a la alza de pérdidas de vidas humanas y personas heridas.

Había distintas versiones sobre el tema, pero la mayoría, desde el ámbito oficial, coincidía en que se trató de un accidente.

La investigación sobre el origen del accidente seguramente llevará tiempo.

Mientras tanto, más vale que no se incurra en especulaciones ociosas y negativas.

Hay que esperar pacientemente el resultado de la investigación que realizan las autoridades.

Pero, de confirmarse la versión de que fue un accidente, aunque le resta peso a otras posibilidades más preocupantes, lo cierto es que un accidente como tal no deja de ser grave.

¿Por qué? Porque se trata de la torre emblemática de la principal paraestatal del país: Petróleos Mexicanos.

Pemex es la fuente de riqueza de México; por años ha sido la principal fuente de recursos económicos.

Por años la economía nacional mantuvo una marcada dependencia y desde hace algunas décadas, aunque la economía dejó de estar petrolizada, las finanzas públicas continúan estándolo.

Los ingresos federales dependen en alrededor de 37% de la factura petrolera.

En los últimos años, ha sido una constante la voz de alerta en torno de la falta de mantenimiento de las instalaciones de Pemex que han derivado en accidentes.

El destino de los recursos que genera la paraestatal en gran parte va directamente a las arcas del gobierno federal.

En consecuencia, Pemex carece de los recursos suficientes para aumentar sus actividades de exploración y explotación de los recursos energéticos.

Y no sólo eso, también tiene recursos insuficientes para el mantenimiento de su infraestructura.

El accidente en la torre de Pemex, si se confirma la versión, sería menos preocupante que un atentado. Pero sería también muy grave -y así lo demostró ya la cruda realidad- que, por falta de mantenimiento y prevención, el espacio en el que trabajan alrededor de 20,000 personas, la torre de Pemex o cualquier otra de las instalaciones que por su operación misma representan zonas de alto riesgo sean vulnerables a los accidentes.

La posibilidad de que ocurran accidentes no se puede eliminar, pero sí puede reducirse al máximo su ocurrencia si se destinan los recursos necesarios al mantenimiento y prevención de la infraestructura.

Ojalá que el lamentable accidente provoque la reflexión de la opinión pública para que se continúe en la modernización del sector energético.

Corona: EU desvanece efervescencia

La espuma de la cerveza Corona se desvaneció prácticamente hasta desaparecer cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una demanda que busca impedir que Anheuser-Busch InBev SA (AB InBev) compre la mitad de la cervecería mexicana Grupo Modelo, que todavía no tiene.

La operación de compra venta está prevista por un monto de 20,100 millones de dólares.

Sólo para que se dé usted una idea de lo que representa este monto, amigo lector, considere que el valor total de las fusiones y adquisiciones anunciadas en México el año pasado llegaron a 32,863 millones de dólares, de acuerdo con cifras de Thomson Reuters. Sin duda, se trata de una cantidad mayúscula y tan impresionante como la expansión que ha venido teniendo Anheuser-Busch InBev.

Ayer, el precio de las acciones de Grupo Modelo cayeron en un solo día casi 7% al pasar de 116.04 a 107.96 pesos, aunque durante la jornada llegaron a caer hasta 10 por ciento.

Y es que el grupo belga ABI se topó con las autoridades antimonopolios estadounidenses, que frenaron por lo menos temporalmente el crecimiento expansivo mundial que viene registrando y que la ha llevado a detentar 18.3% del tarro de la cerveza mundial. La división de competencia del Departamento de Justicia estadounidense puso a enfriar las expectativas que tenían los inversionistas que apostaban que sería un hecho la operación de compra venta.

A punta de billetazos, AB InBev se ha posicionado como el consorcio líder en el mercado cervecero mundial. Ha comprado cerveceras prácticamente en todos los continentes del mundo. Compró SAB Miller, Heineken, Carlsberg, China Resources, Tsingtao Brewery y estaba a punto de lograr la cremosa espuma que coronaría el tarro con la compra de la mexicana Modelo.

No es un caso juzgado. De inmediato la empresa AB InBev anunció que rebatirá vigorosamente la oposición del Departamento de Justicia de EU.

¿Cuál es la razón que tiene la división de competencia del Departamento de Justicia estadounidense para evitar la adquisición de la cervecera mexicana?

Que la operación de compra-venta implicaría la reducción de la competencia en el mercado cervecero estadounidense y redundaría en la elevación del precio final a los consumidores.

La moneda está en el aire.

CUENTOS VERAS

¡Que es al revés! Que Axtel podría recibir 2,000 millones de pesos si le gana el pleito sobre tarifas de interconexión a Telmex, asegura Felipe Canales, director ejecutivo de finanzas de la operadora telefónica que encabeza Tomás Milmo. Afirma que Axtel goza de cabal salud financiera.

Twitter: @marco_mares

marcomares@eleconomista.com.mx