La reforma energética es rica en visión y detalles, pero no incluyó una hoja de ruta para reformar a Pemex. Esto implica un problema gigantesco para la mayor empresa de México. Casi todo lo que implica la reforma energética afecta a Pemex, pero éste no puede moverse en la dirección que requiere ni tampoco con la velocidad y profundidad necesarias.

Dejó de ser monopolio y cada vez tiene más competidores, pero no tiene los recursos para enfrentarlos, tampoco la cultura corporativa. A la competencia responde con esfuerzos, pero también con prácticas mañosas. La Cofece las define como anticompetitivas, con ayuda del diccionario podríamos usar términos más descriptivos: Pemex algunas veces emplea trucos dinosauricos.

Pemex es una de las 100 mayores empresas del mundo, con ventas anuales superiores a 1.4 billones de pesos. En teoría, ya es una empresa productiva del Estado, en la práctica sigue siendo una dependencia de la Secretaría de Hacienda. No goza de la mayoría de edad corporativa, cuando se trata de tomar decisiones. Debe pedir permiso para asociarse y las negociaciones con su sindicato tienen mucha más política que administración.

Esta empresa juega en grandes ligas y es capaz de cerrar acuerdos que valen miles de millones de dólares, por ejemplo con la australiana BHP Billiton. Es uno de los mayores emisores de deuda de América Latina, por eso se le sigue con interés en Wall Street y en  la Citi de Londres. Esas caras de modernidad son luminosas y podrían deslumbrar, pero más vale no confundirse. Por sus usos y costumbres, mantiene un pie en el México del general Cárdenas y el corporativismo priista, ¿qué otra petrolera del mundo, fuera de PDVSA, pondría a un líder sindical como Romero Deschamps, como protagonista en la presentación de su plan de negocios?

Los resultados del 2017 de Pemex fueron malos: cuadruplicó sus pérdidas respecto al 2016. Fueron casi 1,000 millones diarios, 333,000 millones de pesos. Los números son el reflejo de una realidad dramática, donde la producción del crudo y refinados sigue cayendo. El equipo directivo hizo un enorme esfuerzo de recorte de gastos, pero eso no basta e implica sacrificar inversiones. Los modernizadores de Pemex luchan contra los dinosaurios y lo hacen en condiciones muy duras: Pemex es el mayor contribuyente de México. Paga más impuestos que todas las empresas de la Bolsa mexicana juntas, pero sufre una asfixia fiscal aguda.

Pemex no cuenta con los recursos suficientes para llevar a cabo la transformación que necesita. Tampoco cuenta con el gobierno corporativo que requiere. Es una de las 10 mayores petroleras del mundo. La única del top 10 global que ha cambiado su director general una vez cada dos años, en promedio, en los últimos 15 años. El problema trasciende la cabeza. Su Consejo de Administración incorporó consejeros independientes hace un lustro, pero esos “independientes” no fueron capaces de detener los excesos de Emilio Lozoya ni han elevado la voz para denunciarlo o defenderlo, en caso de que sea inocente.

Transformar a Pemex implica erradicar la corrupción, incrementar la productividad y hacerla competitiva, pero también prepararla para un futuro de energías limpias. Statoil, la petrolera noruega, anunció esta semana su cambio de nombre. Se llamará Equinor y dejará de llevar la palabra Oil para enfatizar que el futuro no necesariamente incluirá el petróleo. Eso sucede en Noruega, ¿cuándo sucederá en México?
lmgonzalez@eleconomista.com.mx

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.