Parece claro que en el primer año de la administración de Enrique Peña empezaron las investigaciones sobre Oceanografía y su accionista principal.

Hasta hace muy poco, Amado Yáñez Osuna tenía grandes planes. Para aprovechar las oportunidades de la reforma energética, vamos a tener que asociarnos con empresas grandes, que tienen tecnologías probadas , le dijo a El Economista a finales del año pasado. La vida, mejor dicho, la SFP, le está obligando a cambiar prioridades: más que crecer, se deberá enfocar en salvar su empresa. El gobierno va con todo contra ella. Por lo pronto, la inhabilita para participar en cualquier licitación, por los próximos 21 meses.

Oceanografía es una de las mayores proveedoras de Pemex y quizá la mayor firma mexicana entre las que venden bienes y servicios a la paraestatal. Cuenta con más de 80 embarcaciones, la más valiosa está cotizada en 160 millones de dólares. Tiene 11,000 trabajadores y fuerte presencia en los estados de Campeche, Veracruz y Tabasco. Desde el 2003 comenzó a operar en Estados Unidos, donde tiene una oficina en Houston.

Pemex le otorgó cinco grandes contratos entre el 2010 y el 2012. El año pasado ganó otras tres licitaciones, aunque es difícil afirmar que el 2013 fue un buen año para esta empresa: parece claro que en el primer año de la administración de Enrique Peña empezaron las investigaciones sobre Oceanografía y su accionista principal.

Amado Yáñez Osuna es hijo del fundador, que también se llamaba Amado Yáñez. Luego de hacer un posgrado en Texas A&M, regresó a México y consiguió convertir una empresa de bajo perfil en un coloso que tiene invertidos 2,000 millones de dólares sólo en embarcaciones. Su crecimiento más espectacular coincide con la llegada de los panistas al poder, en el 2000. Ésa es una de las razones por las que se le atribuyen relaciones de negocios con los hermanos Bibriesca y con Martha Sahagún, esposa de Vicente Fox. Las otras razones caben en la categoría de leyendas urbanas. En Pemex se decía que Sahagún llamaba a los directores para darles instrucciones que implicaban apoyo y favores a Oceanografía. Estos rumores siempre fueron desmentidos, aunque nunca se han disipado.

La firma de Yáñez cometió serias irregularidades en la contratación y presentación de fianzas a Pemex, se deduce de la inhabilitación que ayer dio a conocer la SFP en el Diario Oficial de la Federación. Las fianzas no cubiertas tienen que ver con contratos que valen alrededor de 250 millones de dólares.

Oceanografía ha anunciado que dará la pelea legal. Es difícil saber si Amado Yáñez podrá ganar en tribunales. Su problema es que casi seguramente deberá enfrentar otras acusaciones.

Un asunto relacionado con Oceanografía que ha trascendido se refiere al abuso de modificaciones de contratos en perjuicio de Pemex. En uno de esos contratos, el 428230840, firmado en el 2010 para la Unidad de Servicios Marinos, de Pemex Exploración y Producción, se pactó un monto inicial de 250 millones de pesos, pero el monto subió hasta 1,576 millones de pesos. El valor inicial del contrato se multiplicó por seis.

Es Pemex contra Oceanografía o viceversa. El desenlace no ocurrirá mañana. Nos faltan más cuadros para ver la película completa. ¿Quiénes son los funcionarios de Pemex que acompañarán a la proveedora en su martirio judicial? ¿Qué pasará con las operaciones de Oceanografía? ¿Qué será del imperio de Amado Yáñez?

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