Dice el adagio: siempre hay que pedir más allá de la realidad, porque puede ser posible. No hay nada que lo sea dentro de ese espectro de real y tangible. Javier Sicilia, impulsor de la Marcha Nacional por la Paz, la Justicia y la Dignidad, se fue por encima de la poesía, que es solo un sentimiento, un juego de palabras.

El presidente Felipe Calderón respondió que también él quiere un México en paz y sin criminales. Era obvio. El asunto aquí es que la marcha tuvo las mejores intenciones, caminaron desde Cuernavaca, Morelos cuatro días víctimas de la inseguridad afectados de forma directa o indirecta.

Ese fue el mejor aporte. Pero después a Javier Sicilia le brotó, posiblemente al ver un Zócalo de la ciudad de México repleto, la ansiedad y un mesianismo, que no le queda. Interpretó mal las señalas.

Es cierto que Genaro García Luna, responsable de la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF) tiene muchos oponentes, adversarios y críticos en todos lados. Y que también sus casi 35,000 policías federales no han podido con el paquete.

Tan es así que para eso el presidente como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas tuvo que recurrir a un gran porcentaje de elementos de las secretarías de la Defensa Nacional (SEDENA) y Marina Armada de México (SEMAR) para continuar el embate.

En la marcha El Pacto Nacional al que se llamó, se diluyó. La pregunta es ¿Por qué Sicilia sólo pidió la cabeza de García Luna? ¿No hay más responsables?

Sí el contenido de las demandas eran amplias, casi mayúsculas, que juntando los sexenios que a ustedes se les ocurra las demandas no se lograrían de facto, porque hay una realidad en el país y la otra es un deseo.

Es cierto que un Pacto Nacional donde todos asumamos nuestra parte ofrecería granos de arena para la formación de una playa de bienestar y prosperidad. Tomando en cuenta los millones de mexicanos que somos.

Los senadores, diputados, gobernadores, jefes delegaciones, presidentes municipales, funcionarios públicos e institutos políticos fueron raspados de igual forma. De eso no hay duda, pero solo cabe recordar que el voto emitido por los mexicanos, con abstencionismo o no, está ahí.

Será una minoría la que emitió su sufragio, pero esa es la que contó. El reproche de aquellos que cuestionan todo, pero no hacen nada es: ¡Yo no vote por él o ellos!’’.

Pero sí dejo en manos de pocos votantes la decisión. Hay que cambiar.

Si se analiza el fondo de la marcha, esta fue lo suficientemente coherente. No hubo instituciones u organismos civiles, sociales o no gubernamentales, muchos de ellos cooptados por las dádivas que dan las a través de donaciones oficiales y privadas’’.

Este sería un tema aparte. Se está atacando a Javier Sicilia de ir camino a la soberbia mesiánica. Ojala éstos se multiplicaran no con fines políticos, como es la tradición en México y otros países.

Ahora solo queda esperar se cumplan las fechas marcadas por los manifestantes, adeptos o curiosos que acudieron a la marcha del pasado domingo.

COMMODATO

En respuesta a la petición de la renuncia de García Luna. La respuesta fue. Se encuentra en una gira por Ciudad Juárez’’, bastión de su laboratorio anticrimen que no salda nada positivo, sino al contrario.

El PAN, PRI y PRD, rechazaron ya los argumentos vertidos en su contra por la marcha y Javier Sicilia.

Va entonces la marcha en camino a otro fracaso más, como las otras cuatro anteriores. Lo esperado es la paciencia que se tenga para poder sentir si de verdad habrá una resistencia civil pacífica’’, se logra mover conciencias de quienes mandan en este país o vamos unas elecciones futuras totalmente devaluadas.