Si no hay cambios de última hora, esta tarde será público el dictamen sobre el deceso de Paulette. Habrá cumplido su palabra el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.

En la víspera, reinició la guerra entre las familias Gebara y Farah, con el envío masivo de correo electrónico, con fotografías que buscaban denigrar más a la madre de la menor, Lisette. Hasta el final, los golpes bajos, las filtraciones.

A nadie deberá sorprender, que finalmente se determine que la niña falleció asfixiada, en su cama. La hipótesis del homicidio, que proclamó el procurador, Alberto Bazbaz Sacal, se derrumbará estrepitosamente. Las indagatorias volverán al punto de inicio, vendrá, entonces, el momento de establecer responsabilidades. En primerísima instancia, Bazbaz debería aclarar por qué decidió quitar las indagatorias al fiscal general de Asuntos Especiales, Alonso Israel Lira Salas –a quien no sólo lo sacaron del caso, sino que lo enviaron de vacaciones– y encargárselas al subprocurador de Cuautitlán Izcalli, Alfredo Castillo Cervantes.

El Procurador mexiquense se hubiera ahorrado dos meses de polémicas, si no fuera tan quisquilloso. Quiso evitar que la subprocuradora general, Maricarmen Hernández Álvarez, se colgara la medalla de haber resuelto este caso de alto impacto y en el pecado llevará la penitencia.

Después, el caso se volvió un circo mediático y una maraña de influyentismos, sobre la que también debería haber una rendición de cuentas.

Sobre todo, si el procurador Bazbaz decide emprenderla contra Lisette Farah y dejar incólume a Mauricio Gebara. Si la niña falleció en las horas posteriores a su regreso de Valle de Bravo, ¿por qué desapareció su cuerpo durante más de una semana? O mejor dicho ¿quién ordenó que la ocultaran?

Bazbaz Sacal enfrenta la disyuntiva de renunciar –con lo que inflingiría un daño irreversible a la imagen del gobernador Peña Nieto– o afrontar la oleada de críticas y desprecios que él mismo generó. Si no se va, vivirá el peor de los infiernos y podría ser sometido a un juicio político.

El Congreso del Estado de México será convocado, en breve, a un periodo extraordinario de sesiones que comenzaría el 15 de julio. Hasta esa fecha tienen los asesores mediáticos de Peña Nieto para preparar la ruta de salida del Procurador.

Calderón en Washington

Por más aplausos que se oyeran, no puede decirse que le ha ido bien al presidente Felipe Calderón en el Capitolio de Estados Unidos.

Si bien quedó constancia de que es un buen orador, también está claro que a los Republicanos les disgustó que el visitante les dijera qué hacer o cómo legislar.

A pesar de todo, la visita de Estado del Primer Mandatario dejó momentos inolvidables. Fue una visita exquisita en los discursos y generosa en los detalles. Excedida en la diplomacia, escasa en los resultados: Por cierto, todo lo que pidió el embajador mexicano, Arturo Sarukhán, le fue concedido, si bien es cierto que ésta apenas es la segunda visita de Estado durante la era Obama y, por lo mismo, todavía hay cierto aire de meticulosidad y perfeccionismo.

Quedarán en la memoria las banderas de México y Estados Unidos colgadas de los postes de luz entre las calles 21 y 23 y otras vialidades céntricas en la capital estadounidense, es una imagen que nadie capturó. Tampoco quedó retratada la caravana de motociclistas que recorrió la calle C para trasladar a Calderón de la Casa Blanca a la sede del Departamento de Estado, donde tuvo lugar un almuerzo de honor, ofrecido por el vicepresidente Joe Biden, con más de 200 invitados y tan importante como la cena en la que Beyoncé fracasó, en su intento por hacer bailar al Presidente de México.

Allí quedan las fotos de Calderón y la canciller Patricia Espinosa –con su traje sastre azul turquesa– con Obama y Clinton en una mesa cuadrada, sin más asientos o testigos, en el private dinning room, donde se desahogó una reunión bilateral, que duró poco más de media hora. De allí, los cuatro pasaron al Salón Oval, donde los esperaban el vicepresidente Biden, el jefe de la Oficina de la Presidencia y los asesores de Obama. Del lado mexicano, sólo estuvo presente el secretario de Gobernación, Fernando Gómez-Mont.

EFECTOS SECUNDARIOS

EXTRAORDINARIOS. Los diputados del Distrito Federal tendrán que interrumpir sus vacaciones. Alejandra Barrales, presidenta de la Comisión de Gobierno de la ALDF, anunció que apenas arranque junio convocará a un periodo extraordinario de sesiones, en el que se definirá el Código Electoral de la ciudad de México.

De lo que se trata es de eliminar prácticas funestas, como los infomerciales y la propaganda velada, a la usanza de Demetrio Sodi; establecer mecanismos eficientes para la sustitución de candidatos, (con lo que se proscribirían los Juanitos) y corregir el gigantismo del Instituto Electoral Federal.